En el mundo de los negocios, al igual que en la política, el diálogo es un componente esencial para la resolución de conflictos y el logro de acuerdos mutuamente beneficiosos. Esto es especialmente cierto en la banca, un sector donde la confianza y la reputación desempeñan un papel crucial. Sin embargo, en una sorprendente maniobra, BBVA ha lanzado una oferta pública de adquisición (OPA) contra Banc Sabadell después de que este último rechazara su propuesta inicial. Este audaz movimiento, que recuerda a las batallas empresariales de antaño, ha dejado a la comunidad financiera en un estado de asombro y expectación.

Para entender la magnitud de este evento, es necesario remontarse a 1987, cuando el Banco de Bilbao hizo una jugada similar contra Banesto. Esta fue la última vez que se vio una ofensiva de esta naturaleza en el mercado bancario español. Las OPA hostiles, como se les conoce, tienden a crear tensiones y desencadenar batallas judiciales. Un ejemplo reciente de esto fue la OPA de Gas Natural (ahora Naturgy) sobre Endesa en 2005.

El intento de adquisición por parte de Gas Natural, liderada entonces por Manuel Pizarro, fue recibido con una resistencia feroz que incluyó pleitos y una intensa politización de la situación. La presidenta de la Comunidad de Madrid en ese momento, Esperanza Aguirre, criticó abiertamente la posibilidad de que la sede de una gran empresa abandonara el territorio nacional. Finalmente, después de dos años de disputas y controversias políticas, Gas Natural se retiró y La Caixa, su principal accionista, terminó patrocinando la selección española de fútbol.

Volviendo al presente, el intento de BBVA de adquirir Banc Sabadell viene en un momento crítico, en medio de las elecciones catalanas. La propuesta ha sido rechazada no solo por el gobierno del PSOE y Sumar, sino también por la Generalitat catalana (ERC) y la valenciana (PP, aunque hay disidencias internas) y el mundo empresarial catalán. Lo cierto es que en medio de una campaña electoral, ningún político querrá respaldar una operación que podría reducir el empleo y la competencia.

La maniobra de BBVA, que se precipitó tras una filtración, ha sido calificada como una OPA hostil. Esto se debe a que la oferta se hizo sin el consentimiento del consejo de administración de Banc Sabadell, presidido por Josep Oliu. En respuesta a esta movida, Banc Sabadell ha presentado una denuncia ante la CNMV, alegando que BBVA ha violado las normas de las OPAs.

El presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, ha sorprendido a todos con este movimiento. Es especialmente notable dado que Torres Vila ya había intentado sin éxito adquirir Banc Sabadell en 2020. Ahora, parece haber decidido adoptar una estrategia más agresiva, optando por una OPA hostil en lugar de buscar un acuerdo con el consejo de administración de Banc Sabadell.

En resumen, la situación actual entre BBVA y Banc Sabadell es tensa y altamente incierta. Hay mucho en juego, tanto para las dos entidades bancarias involucradas como para el sector financiero español en general. A medida que se desarrolla esta batalla corporativa, todos los ojos estarán puestos en BBVA y Banc Sabadell para ver cómo manejan este conflicto y qué implicaciones tendrá para el futuro de la banca en España.

Parece que la «guerra» entre BBVA y Banc Sabadell está lejos de terminar. Con una OPA hostil en juego y una denuncia ante la CNMV, el futuro de esta disputa corporativa es incierto. Sin embargo, una cosa es segura: esta es una situación sin precedentes en la banca española moderna, y sus repercusiones se sentirán durante algún tiempo.