En un llamado a la acción dirigido a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales o CEOE, la Vicepresidenta Segunda y Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha instado a lograr un acuerdo en conjunto con los sindicatos para reducir la jornada laboral a 38,5 horas semanales antes del verano. Si este acuerdo no se logra, el Gobierno prevé legislar sin el consentimiento de la patronal para que la disminución del tiempo de trabajo entre en vigor antes de finalizar el año.
Díaz expresó su deseo de que el acuerdo sea tripartito e instó a la patronal a decidir si desea ser parte del mismo. Este acuerdo es parte del compromiso del Gobierno de coalición de reducir gradualmente la jornada laboral máxima de las actuales 40 horas semanales a 38,5 horas en 2024 y a 37,5 horas en 2025. La Ministra de Trabajo calificó este cambio como «la reforma más importante de esta legislatura».
Las negociaciones actuales indican que, a menos que haya un cambio inesperado en el curso de las conversaciones, la implementación de una jornada laboral de 38,5 horas, que afectaría hasta el 55% de los trabajadores asalariados cubiertos por los convenios colectivos, sería efectiva a partir del comienzo de 2025. Sin embargo, la patronal actualmente se muestra reacia a entrar en un acuerdo tripartito con el Gobierno y los sindicatos.
A pesar de que la reducción de la jornada laboral a 38,5 horas tendrá un impacto significativo, el cambio previsto para 2025 a 37,5 horas será aún mayor. En este escenario, casi nueve de cada diez trabajadores asalariados cubiertos por un convenio colectivo verían reducida su jornada laboral máxima.
Esta reducción de la jornada laboral será una de las principales reivindicaciones de los sindicatos en las manifestaciones tradicionales del Primero de Mayo. La Vicepresidenta Segunda hizo un llamado a la ciudadanía a asistir a estas marchas para defender sus derechos.
Sin embargo, la aprobación o no de la reducción de la jornada laboral por parte de la patronal es fundamental debido a la actual aritmética parlamentaria. La frágil mayoría que el Gobierno de coalición ha logrado reunir para investir a Pedro Sánchez podría no apoyar una reducción de la jornada laboral que no haya sido acordada con los empresarios.
Hace unas semanas, el Congreso de los Diputados rechazó la propuesta de Sumar, respaldada por el PSOE, de incluir a los sindicatos en los consejos de administración de las empresas. Partidos como Junts y el PNV, que apoyaron a Sánchez en la investidura, optaron por votar con el PP y Vox para bloquear la medida. Este resultado podría repetirse en el caso de la reducción de la jornada laboral, y el riesgo podría minimizarse si se llega a un acuerdo con la patronal.
Por ahora, las negociaciones en el seno del diálogo social para decidir cómo materializar esta reducción de jornada continúan y se realizan por vías informales. No hay reuniones programadas actualmente y las conversaciones se llevan a cabo de manera discreta, lejos de los focos mediáticos.
