Andá pallá Bobo by Emilio Pérez de Rozas

El 14 de mayo de 1994 es una fecha que quedó grabada en la historia del fútbol español. Aquel día, el exárbitro internacional y actual presidente del Unicaja de Málaga, Antonio Jesús López Nieto, pitó un penalti a favor del Superdepor contra el Valencia en Riazor. Este penalti podría haber significado la conquista del título de Liga para el Superdepor. Sin embargo, Miroslav Djukic no logró convertirlo, y el título de Liga terminó en las manos del Barça.

López Nieto recuerda que aquella noche cenó en un restaurante de A Coruña con unos amigos, entre ellos un veterano periodista deportivo de enorme prestigio. En medio de la cena, un hombre inmenso, muy grande y elegantemente vestido se acercó a su mesa. López Nieto y sus comensales temieron lo peor. Sin embargo, el caballero, con una sonrisa afable, extendió su brazo y mano derecha para saludar al árbitro. Le felicitó por el arbitraje que había hecho y, a pesar de ser un hincha del Depor, agradeció a López Nieto por haberle quitado la excusa del árbitro para toda su vida.

Avancemos hasta el 13 de agosto de 2021. En el primer partido de Liga, el Barça de Xavi Hernández empató a cero en el campo del Getafe. El árbitro Soto Grado, el mismo que dirigió el Real Madrid-Barça del domingo en el majestuoso Santiago Bernabéu, no pitó un penalti a favor de los culés por una supuesta mano previa de Gavi. Eso es lo que el VAR decidió.

Ese día, el primer día de la temporada, Xavi, quien inició allí su cuenta de expulsiones, calificó el partido de “vergüenza absoluta” y dijo que “ha sido una injusticia muy grande”. Afirmó que “no me extraña que la gente no quiera ver fútbol”. Ahora, 32 jornadas después, tras otro arbitraje de Soto Grado, Xavi no ha cambiado de opinión. En un estilo muy similar al de ‘Mourinho’, Xavi ha seguido protestando y ha sido expulsado en varias ocasiones. Dijo que no ganaría LaLiga y, en efecto, la ha perdido a falta de seis jornadas.

Es evidente que resulta mucho más sencillo calentar a los culés con el victimismo de los tiempos de Joan Gaspart, diciendo que con estos árbitros jamás ganarán LaLiga, que admitir la realidad. El Barça no ha logrado ganar ninguno de los torneos a los que aspiraba esta temporada, ya sea la Supercopa, la Copa, la Champions o LaLiga. La derrota no es culpa de los árbitros, sino del pobre rendimiento del equipo en el campo.

Xavi y Joan Laporta han fracasado estrepitosamente. Construyeron un proyecto grandilocuente sin tener los recursos necesarios para llevarlo a cabo. Han malgastado cientos de millones en fichajes de conveniencia, sin conseguir los resultados esperados. A pesar de ello, no han sido capaces de reconocer un solo error en la gestión de esta nefasta temporada.

Arrepentido de su decisión de dimitir en enero, Xavi ha decidido quedarse. A pesar de haber perdido los cuatro títulos a los que aspiraba y los tres clásicos, Xavi quiere seguir siendo el entrenador del Barça. Laporta, por su parte, no tiene otro entrenador en cartera y está dispuesto a seguir contando con Xavi, a pesar de su pobre desempeño. Todo por amor al club. Y la familia.