Este viernes, el Senado de Estados Unidos tiene que decidir si renovar una ley que ha sido objeto de polémica, la cual permite el espionaje de ciudadanos extranjeros sin la necesidad de una orden judicial previa. Esta ley, que permite las escuchas telefónicas y otras formas de vigilancia, expira a la medianoche del 19 de abril.
La ley en cuestión es la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés). Esta enmienda, promulgada en 2008 para legalizar el programa de vigilancia que el entonces presidente George W. Bush activó en secreto después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, permite al Gobierno de Estados Unidos recopilar las comunicaciones de extranjeros fuera del país que hayan sido seleccionados como objetivos por las agencias de inteligencia.
Además, la ley otorga poderes al Ejecutivo para acceder a toda la información que empresas estadounidenses como Google o AT&T tengan de los sujetos en cuestión. Esto ha causado un debate sobre la violación de la privacidad y el alcance de los poderes gubernamentales.
Este controvertido programa de vigilancia fue expuesto en 2013 por el exanalista de la CIA Edward Snowden. Snowden alertó al mundo de la existencia del programa y advirtió que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estaba a punto de «hacerse con el control de Internet». Desde entonces, distintas organizaciones en defensa de los derechos digitales han denunciado que este programa supone una flagrante violación de la privacidad.
El debate sobre la renovación de la ley ha llevado a la división de ambos partidos en el Congreso. La Cámara de Representantes de EEUU aprobó una reautorización de la ley que, además, aumenta sus poderes y permite espiar a inmigrantes y a solicitantes de asilo. El resultado fue 273 votos a favor y 147 en contra.
Este viernes es el turno del Senado, el último paso antes de que la renovación de la ley llegue al escritorio del presidente Joe Biden, que apoya su extensión. Sin embargo, el ex presidente Donald Trump, quien durante su presidencia apoyó la ley, ahora exige «matar» el programa espía.
Hay quienes defienden la ley como una herramienta necesaria para luchar contra el terrorismo. Sin embargo, también tiene muchos detractores que señalan que la ley representa una de las expansiones más dramáticas y aterradoras de la autoridad de vigilancia gubernamental en la historia. El senador demócrata Ron Wyden se ha pronunciado al respecto, afirmando que «la historia demuestra que las agencias de inteligencia utilizarán cada centímetro de autoridad que el Congreso proporciona para espiar a los estadounidenses».
La Sección 702 prohibe explícitamente al FBI y a la NSA vigilar intencionadamente a sus ciudadanos. Sin embargo, los datos de los ciudadanos pueden ser recopilados si se comunican con un extranjero bajo observación. Además, hay numerosos ejemplos de abusos perpetrados por las agencias de inteligencia. Solo en 2021, la policía federal realizó, sin orden judicial, hasta 3,4 millones de búsquedas de datos utilizando identificadores de estadounidenses.
La decisión del Senado este viernes será crucial en la determinación de la dirección que tomará la política de vigilancia en Estados Unidos.
