Aravaca y sus alrededores están llenos de emoción con la apertura de Sushita Cabana, un nuevo y vibrante restaurante de cocina japonesa con toques de fusión asiática ubicado en un local luminoso de Valdemarín. Este restaurante se distingue por su decoración colonial única, compuesta por piezas únicas adquiridas en mercadillos y anticuarios.
Este no es un experimento culinario aleatorio. Al contrario, es el octavo restaurante del Grupo Sushita, fundado por Natacha Apolinario y Sandra y José Manuel Segimón. Estos empresarios fueron pioneros en la introducción del sushi en España al abrir en 1999 una empresa de envío a domicilio de bandejas de sushi. Al cabo de un tiempo, estaban produciendo 5.000 packs al día y abasteciendo a más de 700 puntos de venta tanto en el país como en el extranjero. Esta exitosa trayectoria les permitió añadir un servicio de catering y, en 2014, abrir su primer local, el Sushita Café en la calle Alberto Aguilera.
El Grupo Sushita ha experimentado una rápida expansión desde entonces, con la apertura de Sushita Miguel Ángel, Monsieur Sushita, Madame Sushita, Le Club Sushita, La Madonna y Sushita Green. Todos estos restaurantes comparten la visión de ofrecer un «japo de fusión suave» en un ambiente exquisitamente decorado, convirtiéndolos en un ‘place to be’ para su público objetivo, principalmente compuesto por mujeres de 25 a 50 años y familias.
El nuevo Sushita Cabana mantiene esta filosofía, con su carta variada basada en la cocina japonesa y su decoración única. El estilo de este nuevo local es una mezcla de influencias asiáticas y coloniales, con piezas únicas traídas de Italia, Hong Kong y Francia. La sala principal tiene como pieza central una chimenea de mármol rojo adquirida en el Mercado de Las Pulgas de París, y se complementa con lámparas de bambú y cerámicas italianas, y dos grandes jarrones de bambú italiano de los años 70.
Un elemento distintivo del restaurante es su vajilla colorida, diseñada especialmente por Sandra Segimón. Parte de la colección, diseñada en colaboración con Eugenia Martínez de Irujo, se exhibe en diferentes puntos del local. Otros detalles destacados son un mural pintado a mano por la artista Johina García Concheso y una especie de jaima de lino que cubre el segundo salón, decorado con motivos florales.
En cuanto a la oferta culinaria, la carta de Sushita Cabana incorpora sabores cantoneses y del sudeste asiático. Entre las novedades más populares se encuentran los bao de wagyu con huevo de codorniz y salsa teriyaki, el solomillo al carbón de encinas con mermelada de cebolla y pesto asiático, y los mini tacos con base de patatas y rellenos de atún, salmón o pez limón. La carta se completa con una amplia selección de nigiris, maki roll, sopas, ensaladas, noodles, arroces, sashimis y postres, con un precio medio de 30-35 euros. Los cócteles son otra especialidad de la casa, junto con una selección de vinos, cervezas, refrescos y tés.
El Grupo Sushita tiene grandes planes para el futuro. Sandra Segimón reveló que la empresa tiene la intención de abrir dos restaurantes al año, posiblemente algunos fuera de Madrid. Cada nuevo restaurante es una oportunidad para reinventar todo, desde la decoración hasta las recetas. El equipo de I+D y los chefs ejecutivos viajan por todo el mundo para encontrar nuevas inspiraciones y crear experiencias únicas para los clientes.
La filosofía Sushita se basa en ofrecer una experiencia global, que transporte a los clientes a los lugares que han inspirado a los fundadores. La empresa se esfuerza por ofrecer un producto de alta calidad a un precio asequible, comprando directamente a los productores. Según Segimón, esta estrategia no sólo asegura la calidad de los alimentos, sino que también permite ofrecer a los clientes una experiencia de lujo a un precio asequible.
