Muniain, capitán del Athletic, al frente de La Gabarra, este jueves en Bilbao.

Athletic Club de Bilbao, un equipo que durante mucho tiempo estuvo en la sombra, emergió de nuevo a la luz con un evento monumental e inigualable que hizo que las pantallas de millones de espectadores alrededor del mundo vibraran con emoción. El jueves pasado, en Bilbao, la gabarra, un objeto de veneración convertido en Santo Grial por la abstinencia y el deseo, navegó por el río Nervión despertando un sentimiento de orgullo común y pasión por el fútbol en miles de corazones.

Después de 40 años, el Athletic Club de Bilbao, el último campeón de la Copa del Rey, puso rumbo al Real Club Marítimo del Abra, en Getxo. Con la gabarra, la embarcación protagonista del evento, la ciudad dio la bienvenida a sus nuevos héroes. La jornada estuvo marcada por una navegación de 12 kilómetros por el Nervión que será inolvidable para toda Vizcaya.

Los jugadores del Athletic subieron a la deseada gabarra alrededor de las 16.30 horas para rendirse homenaje con un atuendo similar al que llevaban los campeones de 1984, incluyendo a Dani, Clemente y Julio Salinas. La gabarra fue también el escenario de un emotivo acto en el que los jugadores lanzaron rosas blancas y rojas al Nervión en recuerdo a los fallecidos.

El evento atrajo a aficionados de todas las edades que llenaron los 12 kilómetros de ría desde Getxo hasta el Ayuntamiento de Bilbao. El fervor y la emoción fueron tales que se agotaron los suministros en los bares cercanos al recorrido de la gabarra. Algunos supermercados incluso liquidaron su stock de cerveza.

Miles de personas esperaron durante horas hasta que la plantilla del Athletic desembarcó de la gabarra alrededor de las 19.15 horas frente al Ayuntamiento. Algunos fans acudieron desde la madrugada para asegurarse un buen lugar, portando mesas y sillas de picnic, sombrillas y neveras portátiles.

“Este es el famoso Athletic, el famoso Athletic Club. Estos son los campeones, aupa Athletic txapeldun”, fue el cántico más popular del día en una celebración que trascendió el fútbol y se convirtió en una metáfora del orgullo que siente un territorio que ha sufrido durante décadas por el franquismo y la ETA.

El capitán del equipo, Iker Muniain, defendió orgullosamente la filosofía única del club en su discurso en el Ayuntamiento. “No hace falta ganar para presumir de esta filosofía única. 40 años hemos estado sin ganar y siempre hemos presumido de hacer las cosas como las que hacemos. Pero si encima lo acompañas de un título como este, nos confirma que estamos en el camino correcto”, dijo.

El entrenador del equipo, Ernesto Valverde, resumió la esencia del club diciendo “Somos el club más fascinante del mundo”. La leyenda del club, José Ángel Iribar, añadió: “Esperemos volver a ganar el año que viene”.

En resumen, el Athletic Club de Bilbao confirmó que puede volver a ganar, que la gabarra es real y que el sentimiento que genera una jornada como esta es indescriptible. Las palabras pueden no expresar completamente lo que se siente, pero la gabarra se tiene que sentir. No hay otra.