En el reciente enfrentamiento entre Portugal y Francia, el seleccionador francés, Didier Deschamps, se encontró con una difícil decisión. ¿Debería permitir que su estrella, Kylian Mbappé, jugara treinta minutos más a pesar de estar al límite físicamente? Finalmente, Deschamps decidió consultar al propio jugador. «Hablamos y le dije que quería seguir intentándolo. Fue en el descanso de la prórroga cuando ya no me sentía bien. Estaba muy cansado y ahí es cuando le pedí el cambio», confesó Mbappé. Este revelador intercambio entre entrenador y jugador evitó cualquier posible controversia mediática sobre una sustitución que pocos entendieron.
«No es sencillo para Mbappé con todo lo que le ha pasado esta temporada. Muscularmente está sufriendo y él siempre ha sido muy sincero conmigo y con sus compañeros. Por eso pidió el cambio», explicó Deschamps, mostrando su preocupación por el estado físico de Kylian. Mbappé ha tenido un desempeño subpar en esta Eurocopa, lo que seguramente se puede atribuir a la agotadora temporada que ha tenido con el PSG.
Cabe mencionar que Mbappé llegó a la Eurocopa después de una temporada agitada con el Paris Saint-Germain, especialmente durante los últimos cuatro meses, que sin duda han afectado su preparación tanto física como mental. Además, la fractura de nariz que sufrió el 17 de junio ante Austria no ha contribuido a mejorar su estado físico.
La máscara protectora, ¿un obstáculo para Mbappé?
A raíz de esa lesión, Mbappé ha estado jugando con una máscara protectora, lo que algunos consideran que ha afectado su rendimiento. El doctor Pablo Casas, especialista en rinoplastia y Doctor Cum Laude en Medicina y Cirugía, ofrece una perspectiva interesante sobre esta situación. «Hace veinte días que se rompió la nariz, así que los huesos de esa zona estarán al 90% solidificados. No debería jugar ya con la máscara. Es imposible que pueda rendir bien con ella puesta», explica Casas.
El doctor Casas ha operado a varios futbolistas profesionales con la misma fractura que sufrió Mbappé, y parece desconcertado por la precaución excesiva del cuerpo médico de Francia. Según él, los jugadores que han pasado por su quirófano estaban entrenando sin máscara a los 15 días.
El propio Mbappé ha confesado el «horror» que supone jugar con esa protección. A pesar de haber probado hasta cuatro modelos, el jugador ha admitido que no tiene otra opción. Según el doctor Casas, la máscara no solo no protege a Mbappé, sino que también le impide desempeñar su profesión con normalidad.
La presencia de la máscara fue especialmente notable durante el encuentro de Mbappé con Portugal. Durante la segunda mitad del partido, Kylian tuvo que bloquear un remate de cabeza de Bernardo Silva, desafortunadamente el balón golpeó su mejilla izquierda, lo que tuvo un impacto en la máscara y, por lo tanto, en su nariz. Este incidente requirió atención médica en el campo.
El doctor Casas reitera que la máscara ya no es necesaria. «No tiene mayor importancia. Esto es como cuando tienes una herida o un moratón y te das un golpe en esa misma zona lastimada o cerca de ella. Para mí es otra razón más para que se quite la máscara. Su caso me recuerda a la del deportista que sale a jugar con un vendaje en una zona dolorida y al cabo de un rato, harto de ese vendaje que le impide competir con normalidad, se lo quita y fuera. Eso debería hacer él», sentencia el galeno.
A medida que Francia avanza en la Eurocopa, el estado físico de Mbappé y su decisión de usar o no la máscara será un tema de interés para los aficionados y analistas deportivos por igual. A pesar de las dificultades, Mbappé sigue siendo un jugador clave para Francia y su presencia en el campo será crucial para las aspiraciones del equipo en el torneo.
