Xavi Hernández dirige el entrenamiento del Barça en el Stadio Diego Armando Maradona.

El caos y la belleza de la destrucción son elementos que parecen definir la esencia de Nápoles, una ciudad donde el arte de lo sórdido es adorado junto a la figura de Diego Armando Maradona. En medio de esta atmósfera, el mítico campo de fútbol de San Paolo se erige como un escenario desafiante para cualquier visitante. Es en este entorno donde Xavi Hernández, el entrenador interino del FC Barcelona, se encuentra inmerso en un crucial desafío.

A pesar de las afirmaciones del presidente Joan Laporta de que Xavi completará la temporada, el entrenador se encuentra bajo un examen definitivo en el seno del club azulgrana. El ambiente en el FC Barcelona es tenso. Frenkie de Jong, uno de los jugadores clave del equipo, ha lanzado ataque furioso contra la prensa mientras defiende a la misma directiva que pretende venderlo.

Mientras tanto, el rendimiento del equipo deja mucho que desear, aunque sirve para desviar la atención de los problemas económicos e institucionales que acosan al club. Sin embargo, estas cuestiones parecen menores en comparación con el Nápoles, un club dirigido por Aurelio De Laurentiis, un productor de cine de la vieja escuela que es sobrino del legendario productor Dino De Laurentiis.

El Nápoles, que ganó la Serie A italiana el año pasado por primera vez en 33 años, ha tenido ya tres entrenadores en la temporada posterior al éxito. La última de estas salidas fue la de Walter Mazzarri, despedido a 48 horas del duelo contra el Barça.

En medio de esta situación, el nuevo entrenador, Francesco Calzona, tuvo que ser presentado 24 horas antes del crucial partido contra el Barça. Este hecho añade una nueva incógnita al desafío que Xavi Hernández debe afrontar en Nápoles.

Además, Victor Osimhen, el jugador estrella del Nápoles, acaba de regresar de la Copa África y su participación contra el Barcelona se considera vital. Osimhen, que ha mostrado interés en dejar el club, ha perdido cierta frescura esta temporada, con solo ocho goles en 18 partidos.

El talentoso mediapunta Zielinski ha sido castigado por De Laurentiis por querer dejar el club para ir al Inter de Milán. En su ausencia, el georgiano Khvicha Kvaratskhelia está llamado a ser una de las principales amenazas para el Barcelona.

Xavi Hernández, obsesionado con el control defensivo y cada vez más resultadista, podría optar por dejar en el banquillo a Cubarsí y apostar por Iñigo Martínez en el centro de la defensa. Además, podría recurrir a Christensen en el mediocentro, en un centro del campo con cuatro piezas. Gündogan volverá a la titularidad junto a Pedri y De Jong.

El FC Barcelona no ha ganado fuera de casa en los octavos de final de la Champions League desde hace ocho años, cuando venció al Arsenal 0-2 en la temporada 2015-16.

“No tengo la sensación de que me vayan a echar”, declaró Xavi Hernández. “Yo pienso en positivo, no en escenarios negativos”, concluyó. Este espíritu positivo será crucial para afrontar el desafío que supone el partido contra el Nápoles en la ida de los octavos de final de la Champions League.