Villarejo asevera que Rajoy orquestó un plan contra Zaplana porque temía por su liderazgo en el PP

El juicio del caso Erial sigue generando titulares impactantes. La última revelación viene del excomisario José Manuel Villarejo, quien alegó que el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el exdirector general de la Policía, Juan Cotino, conspiraron para acelerar la investigación del caso y «derribar» políticamente al expresidente de la Generalitat Valenciana y exministro, Eduardo Zaplana. Zaplana se enfrenta actualmente a una pena de cárcel de 19 años.

Villarejo, que compareció como testigo en el juicio que se desarrolla en la Audiencia de Valencia, hizo estas afirmaciones en relación con la presunta trama que ocultó en el extranjero y retornó a España mordidas millonarias obtenidas tras manipular las adjudicaciones de las ITV y el Plan Eólico de la Generalitat.

En 2021, Villarejo afirmó ante una comisión en el Congreso de los Diputados que los socialistas estaban empeñados en destruir al antiguo líder del PP. Según Villarejo, se recurrió a un informante del CNI sirio para explorar las «fórmulas» para lograrlo. Dos años después, en otra comisión, defendió la misma tesis, lo que ha llevado a la defensa de Zaplana a citarlo como testigo. Sin embargo, durante su testimonio ante el tribunal, Villarejo dio un paso más allá, afirmando que había más interés dentro del propio partido de Zaplana en desacreditarlo que en el PSOE.

Villarejo, quien trabajó como agente del Centro Nacional de Inteligencia, afirmó que a partir de 2010 o 2011 observó «una serie de actuaciones, por razones desconocidas, para desacreditar» a Zaplana, quien también fue portavoz del Gobierno de José María Aznar. Villarejo se negó a participar en estas acciones y, entre 2016 y 2017, antes de su propia detención, tuvo varios encuentros con el coronel-jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Manuel Sánchez Corbí. En estos encuentros, Villarejo advirtió contra el uso de malas artes para implicar a alguien y argumentó que, si había sospechas, había procedimientos ortodoxos para investigar.

Según el relato de Villarejo, existía una orden política para recabar información sobre Zaplana porque «molestaba». El objetivo era «buscar la forma de verificar los rumores por procedimientos que no eran los correctos», a través de «colocar historias para justificar las actuaciones policiales». Villarejo implicó a Juan Cotino en esta operativa, alegando que Cotino tenía relación con los cargos que él mismo había «encumbrado» como director de la Policía.

No pudo comprender nunca la obsesión de Cotino por incriminar a Zaplana, a pesar de que Zaplana ya se había retirado de la política. Según Villarejo, Cotino fue muy persistente en su intento de implicar a Zaplana, lo que Villarejo atribuye a la creencia de que Zaplana «podía potencialmente desafiar el liderazgo de Rajoy» en el futuro.

Villarejo también mantuvo que la aparición de los llamados ‘papeles del sirio‘, que dieron origen a la causa, «fue un acto provocado para generar la investigación». Estos documentos, que la defensa de Zaplana intenta anular, fueron la ‘hoja de ruta’ del caso en 2015. Aparecieron durante un registro de la UCO al despacho de abogados del exgerente de Imelsa, Marcos Benavent, en el marco del caso Taula.

Las cinco hojas que conforman los ‘papeles del sirio’ fueron entregadas por un empresario sirio y detallaban el procedimiento a seguir en varios concursos públicos, las empresas que debían ser seleccionadas y el importe que los sobornadores debían pagar para ganar esas licitaciones. Villarejo ha insistido en que este ciudadano sirio, representante de la comunidad árabe de Valencia, «hizo cosas importantes en el CNI» y estaba «muy implicado» como «agente colaborador» infiltrado en comunidades árabes.