Un estudio alerta del descenso de la vacunación infantil en gran parte de la Unión Europea

La inmunización infantil en la Unión Europea afronta un escenario preocupante. Una investigación internacional publicada en The Lancet Regional Health – Europe concluye que el avance de las coberturas vacunales se ha frenado o ha comenzado a retroceder en la mayoría de los Estados miembros durante los últimos años.

Análisis de la vacunación en los 27 Estados miembros

El estudio examina la evolución de siete antígenos en los 27 países comunitarios entre 1980 y 2024. Sus resultados indican que 16 países registran una tendencia descendente en más de la mitad de las vacunas analizadas.

España figura, junto con Alemania, entre los países con una evolución moderadamente decreciente: presenta descensos en cinco de los siete antígenos evaluados. No obstante, el país conserva niveles absolutos de cobertura elevados.

La pérdida de impulso no ha sido uniforme ni por enfermedades ni por territorios, aunque la investigación sitúa un punto de inflexión claro durante la pandemia de covid-19, entre 2019 y 2022. Los descensos más pronunciados afectan a las terceras dosis contra Haemophilus influenzae tipo b (HIB-3) y la poliomielitis (POL-3), ambas con pendientes negativas en 20 países de la UE.

Las vacunas frente a la hepatitis B (HEPB-3) muestran caídas de cobertura en 18 países, mientras que la vacuna trivalente contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP-3) presenta evoluciones desfavorables en 17. En cambio, las inmunizaciones frente al sarampión (MCV-1) y la rubéola (RCV-1) mantienen trayectorias más estables o favorables en el conjunto europeo.

Una advertencia frente a la complacencia

Los autores del trabajo, Leonardo Villani y Luigi Russo, investigadores de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, señalan que los resultados no deben entenderse como un colapso súbito de los sistemas comunitarios de salud. Más bien, plantean una llamada de atención ante el riesgo de relajación.

Aunque numerosos países siguen registrando tasas de vacunación altas, los investigadores advierten de que pequeños descensos mantenidos a lo largo del tiempo pueden debilitar la inmunidad de grupo y facilitar la reaparición de brotes de enfermedades que estaban bajo control.

Factores detrás del retroceso

Según el informe, la reducción observada responde a una combinación de causas sociales, económicas, operativas y políticas. Entre ellas figuran las interrupciones físicas y logísticas que sufrieron los programas de vacunación rutinaria durante la pandemia, lo que afectó al seguimiento habitual de los calendarios pediátricos.

También influye la difusión de desinformación sobre la seguridad y la eficacia de las vacunas, que alimenta la reticencia de parte de la población y puede provocar retrasos o rechazos de dosis. El estudio añade la instrumentalización política de movimientos populistas, cuyos discursos pueden erosionar la confianza en las instituciones sanitarias y los expertos.

Asimismo, se citan barreras estructurales, económicas y geográficas que afectan a colectivos desfavorecidos, junto con deficiencias en la comunicación y en la educación sanitaria.

España mantiene coberturas elevadas

En el caso español, la trayectoria negativa se concentra en los antígenos contra la hepatitis B, el neumococo (PCV-3), la polio, el HIB y la vacuna DTP. Por el contrario, las dosis contra el sarampión y la rubéola son las únicas que conservan una evolución positiva en el periodo más reciente.

Pese a estas tendencias, España se mantuvo en 2024 entre los países con mayores cifras absolutas de inmunización: alcanzó una cobertura del 97% en sarampión y rubéola; del 94% en DTP, hepatitis B, HIB y polio; y del 92% en la vacuna conjugada frente al neumococo.

La valoración de la Asociación Española de Vacunología

Jaime Jesús Pérez Martín, especialista en Medicina Preventiva y presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), destaca estas altas tasas de protección y pide interpretar con prudencia los datos del estudio, según declaraciones recogidas por SMC España.

El especialista sostiene que la metodología se centra únicamente en la significación estadística de las tendencias, sin incorporar las coberturas absolutas de partida. A su juicio, este enfoque puede ofrecer una imagen excesivamente pesimista en países que mantienen niveles muy altos de vacunación.

Pérez Martín también señala que el informe no contempla aspectos como la mejora de los sistemas informáticos de registro, que actualmente contabilizan a niños vacunados en lugar de dosis distribuidas, ni los cambios normativos del calendario vacunal español. En este último caso, la tercera dosis pasó de administrarse a los 6 meses a los 11 meses de vida.

En su valoración sobre España, concluye que el trabajo refleja, al margen de las tendencias, buenas coberturas vacunales. Sin embargo, considera deseable que los indicadores situados en el 94% y el 92% superen el 95% para consolidar plenamente la protección de la población.