El cambio climático y el turismo: adaptarse para sobrevivir
La reciente crisis de sequía en varias regiones de España, ha sacado a la luz una preocupante realidad: el cambio climático está afectando de manera directa al sector turístico, uno de los más relevantes en la economía española. Las variaciones climáticas han obligado a las autoridades y empresas turísticas a repensar su modelo de negocio, sus estrategias de gestión de recursos y su impacto medioambiental en un intento por adaptarse y sobrevivir en este nuevo escenario.
En Catalunya, por ejemplo, la falta de lluvias durante el invierno y la primavera había generado una gran inquietud en torno a los niveles hídricos. A punto de enfrentarse a un verano marcado por restricciones en el agua y una posible fuga de turistas, las lluvias de primavera llegaron casi en el último minuto, aliviando la situación. Estas precipitaciones permitieron suavizar las limitaciones en el uso del agua, evitar el cierre de piscinas y servicios de duchas en las playas, y, sobre todo, reanimaron las reservas en los alojamientos turísticos de la región.
El turismo en la era del cambio climático
El problema de la sequía en Catalunya no es un incidente aislado. Un informe publicado por la Comisión Europea en julio de 2023, señala que regiones como Baleares y Murcia, entre otras zonas de España, se sitúan entre las regiones europeas en las que el turismo será más vulnerable a las consecuencias del cambio climático. El estudio anticipa que los patrones de estacionalidad del turismo cambiarán, aumentando la demanda en las regiones costeras más al norte durante el verano y principios de otoño, mientras las regiones del sur podrían perder turistas en verano.
A pesar que la Unión Europea no tiene competencias específicas en materia turística, ha emitido varias resoluciones desde los años 1980 que impactan de manera directa e indirecta a la industria turística. Estas resoluciones, según Laura Huici, profesora de Derecho Internacional Público en la Universitat de Barcelona, están relacionadas con el comercio de emisiones de CO2 en el transporte de viajeros, la gestión de residuos o la calidad de las aguas de baño. El Parlamento Europeo también tiene la potestad para regular aspectos como los usos del suelo o las condiciones para la construcción de nuevos hoteles, bajo el criterio de la protección del medio ambiente.
Los programas electorales de los distintos partidos en estos comicios europeos también han reflejado la preocupación por el cambio climático. La mayoría de sus propuestas ambientales implican de manera directa o indirecta al sector turístico, un gran consumidor de recursos naturales y que se ve directamente afectado por fenómenos meteorológicos extremos como inundaciones, olas de calor, entre otros. Hay un consenso amplio en la necesidad de reducir la huella de carbono fomentando la circularidad y el uso eficiente del agua. Los partidos de izquierda hacen hincapié en integrar el respeto a la biodiversidad con el modelo turístico.
La industria turística española, consciente de los desafíos que se avecinan, ya está buscando soluciones. Por ejemplo, los hoteles han comenzado a pedir a los clientes que reutilicen las toallas para no tener que lavarlas a diario. En Catalunya, que ha sufrido de manera especial la sequía esta temporada y donde el sector turístico consume un 2% del agua disponible, se han incentivado planes de ahorro en servicios que afectan directamente la experiencia turística, como spas, piscinas, lavanderías, jardines o campos de golf. De hecho, el turismo ha sido el primer sector económico en Europa en «hacer los deberes del Pacto Verde» y ya en 2022 presentó su propia propuesta para la transición ecológica y digital.
Esta adaptación al cambio climático es un desafío para el sector turístico, pero también una oportunidad para reinventarse y contribuir de manera activa a la protección del medio ambiente. La industria turística tiene en sus manos la posibilidad de convertirse en un actor clave en la lucha contra el cambio climático, y su supervivencia depende en gran medida de su capacidad para adaptarse a este nuevo escenario.
