En medio de la promesa de un ‘febrero caliente’ en las carreteras, los agricultores y ganaderos españoles están cumpliendo su tercera semana de movilizaciones. Desde el inicio de sus protestas, que siguieron el ejemplo de sus colegas europeos, han llevado a cabo una serie de acciones contundentes que han interrumpido la normalidad en varias regiones del país.
Hasta ahora, las protestas han llevado a los agricultores y ganaderos a bloquear importantes ejes viarios durante horas, a entrar con sus tractores en el centro de grandes ciudades como Barcelona, Zaragoza o Sevilla, y a bloquear centros logísticos de la distribución de alimentos como los puertos de Tarragona, Castellón y Málaga.
El próximo miércoles, tienen la intención de intensificar sus acciones al entrar en Madrid, donde planean rodear la sede del Ministerio de Agricultura, ubicado justo enfrente de la estación de Atocha.
Un día antes, el martes, las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA liderarán movilizaciones para bloquear el tráfico en distintos puntos de la cornisa cantábrica.
La manifestación del 21 de febrero, formalizada poco después de Navidades, cuando comenzaron las protestas en Europa, está liderada por la Unión de Uniones, una organización integrada entre otros por Unió de Pagesos (UP) y la Unió Llauradora i Ramadera de la Comunidad Valenciana. Para ese día se espera una gran cantidad de tractores frente a las puertas del ministerio, con los que esperan bloquear parcialmente la circulación en el centro de Madrid.
En paralelo, también el miércoles, Asaja, COAG y UPA han convocado una movilización en la Región de Murcia, mientras que al día siguiente, jueves 22 de febrero, las mismas asociaciones y los agricultores realizarán protestas en Aragón, en la provincia de Cádiz y en el puerto de Valencia.
Por si fuera poco, se espera una cuarta semana de movilizaciones, con las previstas para el lunes, 26 de febrero, nuevamente en Madrid, coincidiendo con la celebración, en Bélgica, de la reunión de ministros europeos de Agricultura. En este caso, la convocatoria vuelve a ser de COAG, Asaja y UPA, que buscan hacer oír su voz y presionar sobre las decisiones políticas.
Estas acciones de protesta son un reflejo de las crecientes tensiones en el sector agrícola y ganadero español. Los agricultores y ganaderos sienten que sus preocupaciones y demandas no están siendo atendidas por el gobierno y han decidido tomar medidas para hacer oír su voz. A medida que continúan las protestas, se espera que el gobierno responda a sus demandas y trabaje para resolver la situación. Sin embargo, hasta que eso suceda, es probable que las carreteras españolas sigan siendo escenario de un ‘febrero caliente’.
