La Oferta Pública de Adquisición de Talgo por Ganz Mavag Sigue En Proceso
Han pasado 95 días desde que el consorcio público-privado húngaro Ganz Mavag (o Magyar Vagon) presentó el folleto de la oferta pública de adquisición (opa) del 100% del fabricante español de trenes Talgo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Durante más de tres meses, el Gobierno ha trabajado incansablemente para encontrar un candidato alternativo para la adquisición, pero hasta ahora no ha tenido éxito. Mientras tanto, Talgo se esfuerza por cumplir con numerosos pedidos de trenes en España y en el extranjero, a pesar de no tener la capacidad industrial necesaria para hacerlo de manera oportuna.
Actualmente, la opa húngara está en proceso legal. El JINVEX, un organismo dependiente del Ministerio de Economía, tiene que elaborar un informe que será elevado al Consejo de Ministros para que este autorice o no la operación. Aunque el organismo encargado de las inversiones extranjeras tiene un plazo de tres meses para pronunciarse, este ya ha expirado. Sin embargo, se han solicitado más informaciones al ofertante, lo que ha detenido el reloj. Ahora, Magyar Vagon tiene hasta el 10 de agosto para resolver el asunto.
Durante estos meses, el Gobierno ha buscado inversores que estén interesados en comprar Talgo. El primer nombre que se consideró fue Criteria, el brazo inversor de la Fundación La Caixa, pero se descartó por completo. El segundo fue Escribano, una empresa española especializada en el sector militar. Sin embargo, esta opción tampoco parece viable debido a su falta de experiencia en el sector ferroviario. La tercera opción fue Skoda Transportation, pero esta empresa checa se encuentra en una situación complicada con un ebitda negativo de 17 millones de euros y pérdidas de casi 80 millones.
SEPI, Cuarto Inversor Considerado para Talgo
El cuarto inversor que se ha considerado es la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que ha estado negociando con Trilantic, el mayor accionista de Talgo, para comprar su participación del 40%. Aunque esto podría ser una solución viable para Trilantic, que ha estado buscando desinvertir durante años, no resuelve los problemas industriales de Talgo.
El principal problema que Talgo enfrenta a corto y medio plazo es su limitada capacidad industrial. La compañía tiene una cartera de pedidos que supera los 4.100 millones de euros, de los cuales 1.923 millones corresponden a la fabricación de convoyes y el resto a mantenimiento. Entre los pedidos más destacados se encuentra el del operador ferroviario alemán para el desarrollo de 56 trenes del modelo 230, así como otros pedidos en Dinamarca y Egipto.
Uno de los contratos más relevantes que ha evidenciado las dificultades industriales de la compañía es el que se firmó con Renfe. En 2016, el operador nacional encargó a Talgo la fabricación de quince trenes de alta velocidad, que se ampliaron en otros quince un año después, además del mantenimiento integral de los mismos durante 30 años. Sin embargo, la entrega de las primeras unidades, que se programó para 2020, no se realizó y se ha retrasado hasta este año.
La falta de capacidad industrial de Talgo es un problema conocido incluso por su propio consejo de administración. En la última junta de accionistas, celebrada el 28 de junio, los directivos de la compañía afirmaron que una de las prioridades de la empresa debe ser el «fortalecimiento industrial» y la maximización de la eficiencia de los recursos financieros.
Magyar Vagon no ve un problema en la escasa capacidad de producción de Talgo. Según András Tombor, representante del consorcio húngaro, «Talgo tiene una tecnología fantástica que no tenemos en Hungría, pero sí tenemos la capacidad de ponerla en marcha». Aseguran que pueden incrementar drásticamente la producción para que Talgo supere los 1.000 millones en ingresos.
Uno de los principales temores del Gobierno es que detrás del consorcio húngaro se escondan inversores rusos, algo que Magyar Vagon ha negado repetidamente. Como prueba, mencionan la aprobación de los acreedores de Talgo para un cambio en el accionariado.
Una posible solución sería que la SEPI y Magyar Vagon compartan la propiedad de Talgo, siempre y cuando se mantenga la españolidad y el empleo en la compañía, algo que Hungría ya ha prometido por escrito. Sin embargo, esta solución parece complicada ya que el Gobierno sigue buscando un socio dispuesto a pagar más de los cinco euros por acción que Hungría ha ofrecido.
Finalmente, es importante mencionar que los mercados financieros no están completamente convencidos de que la opa se vaya a completar. Desde que se iniciaron los primeros rumores de la operación en noviembre del año pasado, las acciones de Talgo han cotizado muy por debajo del precio de la oferta de Magyar, que es de cinco euros. En las últimas semanas, las acciones han caído por debajo de los 3,8 euros. Esta discrepancia entre el valor de la compañía en la bolsa y el ofrecido por Magyar indica que los inversores creen que el Gobierno aún tiene mucho que decir en este proceso.
