El panorama en el campo andaluz ha experimentado un cambio radical en el último mes y medio, gracias a las lluvias que trajo la borrasca Nelson durante la Semana Santa. Este cambio de escenario ha permitido que se pueda sembrar y plantar a corto plazo en una región que hace tan solo unas semanas parecía destinada a soportar la sequía y ver sus cultivos desaparecer o diezmarse por tercer año consecutivo.
Esta mejora en las condiciones climáticas ha beneficiado a los agricultores de diversos cultivos, entre los que destacan el arroz, el tomate, el pimiento, el olivar de regadío y el algodón. Enrique González, presidente de la Organización Interprofesional del Algodón – Espalgodón, reconoció que aunque no podrán llegar al 100% de la producción, la situación actual es mucho mejor de lo que se esperaba hace un mes.
La Comisión de Desembalse de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir confirmó la mejora de la situación al anunciar que se han triplicado las dotaciones de agua respecto a 2023, llegando a los 1.040 hm³. Cabe destacar que el 87% del agua de esta cuenca se emplea para el riego, un 10% para el abastecimiento humano y un 3% para la industria.
El inicio de la campaña de riego se ha fijado para el 25 de abril, y durará hasta el 30 de septiembre. En este periodo, la dotación de agua será de 1.010 hm³, reservándose 30 hm³ para los regadíos tardíos en octubre.
En el caso del algodón, Sevilla es la principal provincia beneficiada, con unas 35.000 hectáreas dedicadas a este cultivo, liderando así la superficie del cultivo en Andalucía. Los primeros hilos de algodón ya están naciendo, y los agricultores, aprovechando la humedad, ya han sembrado.
El tomate y el pimiento, cultivos de localidades como Los Palacios o Lebrija, también se han beneficiado con la máxima dotación de agua posible, debido a su alta demanda hídrica. En estos casos, se ha anunciado que se pasará de los 6.000 m³ por hectárea a los 4.000 m³. Diego Bellido, responsable nacional de Transformados de COAG, aunque no del todo satisfecho, reconoció que la situación ha mejorado considerablemente.
El arroz también regresa al Bajo Guadalquivir, recuperando las marismas de la región. Solo en 2023, el cultivo sufrió pérdidas de más de 700 millones de euros y 5.000 empleos. Para esta campaña, el desembalse será de 264 hm³, dos tercios de lo que puede tener en una campaña normal.
Finalmente, Álvaro Pallarés, presidente de la Junta Central de Regantes de la Margen Derecha, aseguró que tendrán que administrar bien el agua e intentar mantener los puestos de trabajo en la agricultura y la pesca. Pallarés también expresó su preocupación por la salinidad del río, un problema que afecta directamente a sus cultivos.
