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Jordi Turull confirma que Puigdemont siempre consideró la opción de entrar en el Parlament, pero la descartó por el dispositivo policial

En una reciente entrevista, el exconseller de la Generalitat, Jordi Turull, reveló que el expresidente Carles Puigdemont había contemplado la posibilidad de regresar y entrar en el Parlament de Cataluña tras la proclamación unilateral de independencia en 2017. Sin embargo, dicha posibilidad fue descartada debido a la intensa vigilancia y el dispositivo policial desplegado por el gobierno español.

La estrategia política de Puigdemont

Desde su exilio en Bélgica, Puigdemont ha seguido siendo una figura influyente en la política catalana. Según Turull, Puigdemont tenía un plan claro para regresar a Cataluña y presentarse en el Parlament, lo cual hubiese sido un acto de gran simbolismo y desafío. Esta estrategia pretendía afianzar su liderazgo y reafirmar la declaración de independencia. No obstante, la realidad de un fuerte dispositivo policial y la posibilidad de detención inmediata hicieron que Puigdemont reconsiderara esta opción.

El dispositivo policial, implementado por el Gobierno de España, fue una muestra de la determinación del Estado para evitar cualquier intento de materialización de la independencia catalana. Turull destacó que la presencia de fuerzas policiales no solo en el Parlament, sino también en puntos estratégicos de Cataluña, fue un factor determinante que influyó en la decisión de Puigdemont. «La seguridad era una prioridad. No podíamos correr el riesgo de que nuestro presidente fuera detenido al cruzar la frontera», enfatizó Turull.

Quim Torra, sucesor de Puigdemont en la presidencia de la Generalitat, también ha mencionado en varias ocasiones que la estrategia de regresar y enfrentar al Estado español en el Parlament era una opción considerada. Sin embargo, la complejidad de la situación y el riesgo de una confrontación directa llevaron a optar por vías alternativas de acción política.

El dispositivo policial no solo incluía la vigilancia y posibles detenciones, sino también la monitorización de comunicaciones y movimientos de los líderes independentistas. Según Turull, esto creó un ambiente de constante tensión y vigilancia, complicando cualquier intento de acción sorpresiva por parte de Puigdemont y su equipo.

Además, Turull destacó que la decisión de no regresar no debe interpretarse como una falta de compromiso con la causa independentista. Al contrario, fue una medida estratégica para garantizar la continuidad del movimiento desde el exilio, donde Puigdemont ha podido actuar con más libertad y menos restricciones. Su presencia internacional ha sido fundamental para mantener la causa catalana en el foco mediático y político global.

El impacto del exilio en la política catalana

El exilio de Puigdemont, junto con otros líderes independentistas, ha tenido un profundo impacto en la dinámica política de Cataluña. Desde su base en Waterloo, Bélgica, Puigdemont ha establecido el Consejo por la República, una institución cuyo objetivo es mantener vivo el ideal independentista y coordinar acciones desde fuera del territorio español.

Turull señaló que el exilio ha permitido a Puigdemont y otros líderes evitar la represión directa y continuar su lucha desde un entorno más seguro. «Aunque no esté físicamente en Cataluña, su influencia y liderazgo siguen siendo muy fuertes», afirmó Turull. La capacidad de Puigdemont para movilizar apoyos y recursos desde el extranjero ha sido clave para mantener la cohesión del movimiento independentista.

El Consejo por la República ha funcionado como una plataforma que permite a los líderes exiliados interactuar con la diáspora catalana y con actores internacionales. Esta estrategia ha buscado internacionalizar el conflicto catalán, apelando a la comunidad internacional para que intervenga o medie en la situación. Turull enfatizó la importancia de esta internacionalización, señalando que «no podemos enfrentar este reto solos. Necesitamos el apoyo y la comprensión de la comunidad internacional».

La relación entre los líderes exiliados y los que permanecen en Cataluña ha sido, en ocasiones, tensa. Las diferencias de opinión sobre la mejor estrategia a seguir han generado debates internos dentro del movimiento. Sin embargo, Turull subrayó que la unidad y el compromiso con el objetivo final de la independencia siguen siendo fuertes. «Las diferencias tácticas son naturales en cualquier movimiento político. Lo importante es que todos estamos comprometidos con la causa», declaró Turull.

Una de las cuestiones más debatidas ha sido la efectividad de la estrategia de exilio versus la resistencia desde dentro de Cataluña. Mientras algunos argumentan que la presencia física en el territorio es crucial para mantener la movilización popular, otros, como Turull, defienden la importancia de tener una voz y una base operativa en el extranjero.

La posibilidad de que Puigdemont regrese a Cataluña sigue siendo un tema recurrente en la política catalana. Sin embargo, hasta que no haya garantías de que esto se pueda hacer sin riesgo de detención, parece poco probable que ocurra. La estrategia actual se centra en mantener la presión desde el exilio y continuar trabajando para lograr un marco de negociación con el gobierno español.

En este contexto, el papel de la comunidad internacional y las instituciones europeas es crucial. Turull y otros líderes independentistas han apelado repetidamente a la Unión Europea para que intervenga y facilite un diálogo entre Cataluña y España. La respuesta hasta ahora ha sido limitada, pero la estrategia de internacionalización del conflicto continúa siendo una prioridad.

En resumen, la revelación de que Puigdemont consideró regresar al Parlament pero descartó la idea debido al dispositivo policial arroja luz sobre las complejidades y desafíos que enfrenta el movimiento independentista catalán. La combinación de estrategias internas y externas, así como la constante vigilancia y presión del Estado español, han configurado una dinámica política que sigue siendo intensa y altamente incierta.

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