Justo en el corazón de Madrid, subiendo desde la Puerta del Sol por la calle Alcalá, uno pasa una tienda de Apple, un restaurante de comida rápida, y la entrada a la Galería Canalejas, un espacio que alberga tiendas de alta gama. Sin embargo, lo que realmente llama la atención es un portal modesto con el número 14. En una placa dorada debajo del número se lee «Four Seasons. Private Residences«. Un pequeño letrero en la puerta aclara que es un «acceso exclusivo para residentes», y señala los accesos a la galería y al hotel, uno de los más lujosos de Madrid.
En el intercomunicador se pueden ver veintidós números, correspondientes a las veintidós viviendas que se vendieron sobre plano a finales de 2017, tres años antes de la apertura del hotel. En jerga inmobiliaria, este tipo de producto se conoce como branded residences o pisos de marca. En este caso, la marca es la cadena hotelera canadiense Four Seasons, pero en otros casos puede ser una firma de moda como Dolce & Gabbana o de motor como Lamborghini.
Muchos de los compradores son coleccionistas, personas que poseen una residencia Four Seasons en Miami, otra en Londres y otra en Madrid. Pagan gastos de comunidad (a veces hasta 4.000 euros al mes), y tienen a su disposición todos los servicios del hotel: piscina, gimnasio, spa, mayordomo, chófer, llenado de neveras, asesor de imagen, gestión de viajes, lavandería, entre otros. Si lo desean, los propietarios pueden incluso solicitar el cierre de una tienda de lujo durante una hora para poder hacer compras sin coincidir con otros viandantes.
Cada casa tiene entre 125 y 374 metros cuadrados y se vendió a un promedio de 15.200 euros el metro cuadrado. Según Luis Valdés, director general de venta de viviendas de Colliers, consultora que comercializó la mayor parte de las branded residences del Four Seasons, el precio actual por metro cuadrado no sería inferior a 20.000 o 25.000 euros, lo que supone un aumento de hasta el 60%. En solo seis años, Madrid ha cambiado mucho. El precio de la vivienda ha subido no solo en el centro, sino en toda la ciudad, y barrios ricos como Chueca, Salamanca o Chamberí se han llenado de adinerados compradores extranjeros.
Una investigación realizada por El Periódico de España reveló que catorce de las veintidós viviendas del Four Seasons están en manos de extranjeros o de sus sociedades. Entre los propietarios se encuentran el propietario de Vips y franquiciado de Burger King y Foster’s Hollywood, la mexicana Alsea, y empresarios españoles poco mediáticos que han hecho fortuna en sectores como el calzado (Panama Jack), el turismo (grupo Cóndor), el comercio (Óptica Universitaria) y la industria (Lomusa). También se encuentra entre los propietarios Cristiano Ronaldo, quien compró una vivienda en la octava planta y planea vendérsela a una de sus sociedades portuguesas.
Entre los clientes españoles se encuentran nombres como los de María José Martínez y Antonio Vicente, fundadores y dueños de Panama Jack, una consolidada empresa de calzado que fabrica en Elche y vende el 70% de su producción en el extranjero. También está el fundador de la empresa de maquinaria para cortar metales Lomusa S.A., y Luis Díaz del Río Español, fundador de la compañía de satélites marinos Satlink.
El perfil del comprador español de lujo es incipiente, entendiendo por lujo una noche de hotel a mil euros o un apartamento valorado entre tres y cinco millones. Casi todos los compradores españoles adquirieron las propiedades a través de una sociedad, al igual que la mayoría de los compradores extranjeros. De las veintidós viviendas, doce son propiedad de empresas y más de la mitad (quince) se compraron en efectivo y sin hipoteca.
Rufo Gómez Sosa, accionista único del Grupo Gea RGS, es propietario de uno de estos pisos. Gómez Sosa es también accionista de Óptica del Penedés, que incluye entre sus marcas a Óptica Universitaria. Esta empresa catalana, fundada en 1992, fue adquirida en 2020 por un grupo alemán que pagó 185 millones de euros. Horacio Millán, fundador de Condor Vacaciones, un importante turoperador que fue adquirido en 2007 por 140 millones de euros, es otro de los propietarios.
También destaca la familia García de la Mata, que a pesar de su discreción, en los últimos meses ha cerrado dos importantes operaciones inmobiliarias en Valdebebas, un barrio de nueva construcción al noreste de Madrid.
Entre los compradores extranjeros se encuentran personas de todas las nacionalidades, aunque predominan los americanos. Entre ellos destaca Cosme Alberto Torrado Martínez, una de las mayores fortunas de México y detrás del imperio de Alsea, una multinacional de la restauración que explota marcas en varios países como Burger King o Foster’s Hollywood. Otro propietario de origen mexicano es Juan Ramón Collado Mocelo, conocido como el abogado de la ‘jet set’ latina.
El empresario chileno Guillermo Hernán Harding Alvarado también es propietario de una casa en Canalejas, a través de la sociedad española Jungfernstieg Inversiones. Hernán Harding Alvarado fue el fundador de la cadena de farmacias Cruz Verde. Entre los propietarios también se encuentra la sociedad Tecolote Investments, filial española de Rooney Properties, el holding de inversiones del político republicano estadounidense Laurence Francis Rooney.
El ciudadano de origen extranjero que más invirtió en las residencias del Four Seasons en Madrid es una mexicana completamente desconocida, María Luisa C. A., que adquirió las dos mayores casas, de 374 y 321 metros cuadrados, respectivamente, por un precio de alrededor de 18 millones de euros.
Además de los propietarios conocidos, hay numerosas sociedades españolas vinculadas a capital latinoamericano. Este es el caso de Tromegan Spain, cuyo socio único es Paolo C. G. Su familia, una de las mayores fortunas de Nicaragua, controla Grupo Coen, un grupo industrial con negocios agrícolas, papeleros o financieros en varios países de Centroamérica. Otra sociedad con estas características es El Berrendo Bravo, cuyo administrador único y, en el pasado también socio único, es José Joaquín M. C., un ganadero mexicano.
En la lista de propietarios de las residencias de lujo del Four Seasons también hay un ciudadano asiático, aparentemente de origen chino, y dos de origen turco que comparten al 50% una de las viviendas.
Algunos propietarios se ocultan a través de sociedades que podrían denominarse ‘pantalla’. La legislación española permite ocultar los accionistas de una sociedad anónima o limitada, cuyas identidades no tienen por qué coincidir con la de sus administradores o apoderados. Un ejemplo de esto es Favara Investments, una sociedad que, a su vez, está participada por Inmobiliaria Vorgg Sociedad Anónima Promotora de Inversiones.
Las branded residences no son la primera vivienda de ninguno de los compradores: quizás la segunda, la tercera e incluso la octava. Aunque los estatutos de esta comunidad permiten a los propietarios alquilar sus viviendas, siempre por un tiempo superior a seis meses para no competir con el hotel, lo normal es que no estén ocupadas. «Pasa en todas las promociones de lujo. Si vas a Lagasca, 99 por la noche, está todo apagado», concluye una de las fuentes consultadas. El modelo de negocio del hotel también es estar medio vacío.
