El panorama económico de Barcelona marcó un hito en el 2023, al alcanzar por primera vez un Producto Interno Bruto (PIB) que supera los 100.000 millones de euros. Aunque los ciudadanos pueden ser indiferentes a esta cifra, es un indicativo que, a pesar de las imperfecciones de las métricas económicas, Barcelona ha recuperado completamente de la crisis ocasionada por la pandemia de COVID-19. Además, la ciudad genera más de un tercio de la riqueza de Catalunya, una realidad que puede resultar delicada en el actual clima de campaña electoral.
Según un informe detallado elaborado por la Oficina Municipal de Datos, Barcelona cerró el año con un PIB de 103.589 millones de euros, un incremento interanual del 2,8%, ligeramente por encima de las medias catalana (2,6%) y española (2,5%) en el mismo periodo. El PIB es la suma de todos los bienes y servicios cuantificables, declarados y retribuidos de un territorio y un periodo concretos, incluyendo sueldos y rentas.
El crecimiento del 2023 fue más moderado que el del año pasado, cuando la capital catalana experimentó un sprint pospandémico del 9,5%, casi tres puntos enteros por encima del promedio catalán. El vigor de la economía de Barcelona reside principalmente en el sector servicios (tiendas, transporte, hostelería, etc.), la inversión pública (Administración, educación, sanidad, servicios sociales, etc.) y las profesiones a menudo tildadas de ‘liberales’ (desde abogados hasta veterinarios).
Los servicios son el motor económico de la ciudad, con un 91% del Valor Añadido Bruto (VAB), es decir, del PIB una vez descontados los impuestos. En Catalunya, los servicios representan ‘solo’ el 76% del VAB. La contribución al VAB del sector servicios (3,3%) ha impulsado el crecimiento del PIB local en 2023. En contraste, la evolución de la industria (+2,1%) y la construcción (+0,9%) ha sido más suave.
Ernest Pons, economista y jefe de estudios del grado en Estadística de la UB, considera que el nuevo PIB de doce cifras es más bien “anecdótico”, pero coincide con la interpretación positiva que hace el consistorio. Según Pons, la economía de Barcelona va moderadamente bien, teniendo en cuenta el contexto, y no resulta sorprendente que haya crecido un poco más que la catalana.
El incremento nominal del PIB, o ‘variación a precios corrientes’, revela cómo se ha encarecido la vida en la capital catalana. El incremento fue del 9,6% respecto al año previo y del 18% respecto a 2019. Según Pons, este incremento se debe en gran medida a que “los productos de la cesta de la compra que monitoriza el IPC estuvieron en máximos” este 2023. Este encarecimiento de la vida, junto con un mercado de la vivienda muy tensionado en Barcelona, desactiva el potencial de unos sueldos un 15% más altos en la capital que en el conjunto de Catalunya.
Barcelona alberga una mayor presencia de sectores con alta productividad y retribución y menos trabajadores por cuenta propia. Por ejemplo, concentra el 73% del sector de las TIC y el 56,7% del financiero. Finalmente, destaca que las nóminas suponen el 59% del VAB de Barcelona, mientras que el otro 41% son rentas. En Catalunya, los salarios representan el 54% del VAB.
