Montse Tomé, campeona mundial y reciente ganadora de la Nations League, no se cansa de sumar títulos y aspiraciones. Nacida en Pola de Siero en 1982, Tomé comenzó a patear balones a la tierna edad de cuatro años, y desde entonces, su amor por el deporte no ha hecho más que crecer. Sin embargo, a pesar de sus logros, insiste en que «aún queda todo por hacer».
Frente a la pregunta de qué fue lo primero que cruzó su mente al ganar la Nations League, Tomé contesta con una sola palabra: «Alegría». «Nos lo merecíamos», afirma Tomé, recordando a su equipo técnico, a las jugadoras y a su familia, quienes han estado a su lado tanto en los buenos momentos como en los difíciles.
Con respecto a sus aspiraciones para los próximos Juegos Olímpicos de París, Tomé reflexiona sobre su antiguo sueño de participar como jugadora, un sueño que ahora ha logrado como entrenadora. «Siempre trato de transmitir eso al equipo, que la vida siempre te da más oportunidades», dice.
Cuando se trata de las dos asturianas habituales en sus listas de convocadas, María Méndez y Lucía García, Tomé no puede garantizar nada. «La próxima lista es para jugar partidos clasificatorios para la Eurocopa, aún quedan convocatorias para los Juegos: ya se verá», dice. Sin embargo, elogia a las dos jugadoras, describiendo a Méndez como una central con mucho liderazgo y a García como una atacante con gran capacidad para romper al espacio.
Al preguntarle si algún día las cuestiones extradeportivas dejarán de ser el centro de atención en torno a su equipo, Tomé responde que no lo sabe, ya que eso no depende de ella. Sin embargo, expresa su deseo de que se hable más de fútbol, que es lo que le gusta y domina.
En cuanto a lo que hace especial a esta generación de campeonas, Tomé dice que es la ambición. «Aparte del gran talento que tienen todas las jugadoras, tienen ganas de seguir compitiendo, de aprender día a día en el máximo nivel», afirma. Sobre la lucha por la igualdad en el fútbol femenino, Tomé sostiene que es crucial seguir trabajando con humildad y ambición y que las instituciones continúen apoyando el deporte.
Tomé también comenta sobre su experiencia como testigo en el caso Rubiales, afirmando que simplemente fue a declarar y dijo lo que sentía. Con respecto a las críticas que recibió tras su nombramiento y la polémica Asamblea de agosto, Tomé sostiene que no puede controlar lo que opina la gente. «Me siento con confianza y agradecida por estar en la posición en la que estoy», dice.
Finalmente, Tomé describe su personalidad en el banquillo como tranquila pero intensa, y su estilo como entrenadora como uno que favorece a los equipos que tratan bien el balón y practican un fútbol efectivo. «Soy muy inquieta con el fútbol, me encanta aprender», concluye.
