Operación Bomvoyage: Desmantelando una Red de Explotación Laboral de Inmigrantes en Albacete

El último menú de un grupo de hombres robustos alojados en pueblos de Albacete consistía en raciones de fruta recolectada de los árboles que trabajaban durante jornadas de doce a catorce horas. Sus empleadores, que les habían prometido salarios de entre 1,400 y 1,600 euros, se negaban a pagarles hasta el fin del mes, dejándolos en una situación de extrema vulnerabilidad. Esta promesa de salario resultó ser un sueño inalcanzable, una red de mentiras que ha sido desenmascarada por la operación Bomvoyage de la Guardia Civil de Albacete.

El Grupo de Información de la Comandancia ha detenido a trece personas e investiga a otras seis, todas ellas miembros de una organización criminal internacional liderada por empresarios agrícolas de la provincia. Se les acusa de favorecer la inmigración irregular mediante procedimientos de contratación en origen (contingentes GECCO), explotación laboral, falsificación de documentos mercantiles, estafas y fraudes a compañías de seguros y subvenciones públicas.

La Punta del Iceberg: Más de 300 Trabajadores Traídos a España Ilícitamente

En los últimos tres años, esta organización ha traído a España a más de 300 trabajadores mediante estos procedimientos ilegales. Sin embargo, las investigaciones apuntan a cientos de casos de regularizaciones irregulares basadas en un proceso de arraigo fraudulento. Según las fuentes de la investigación, las declaraciones de algunas víctimas, estafadas y tratadas como esclavas, agrandan las sospechas. Se estima que podría haber hasta 700 casos.

Según las fuentes consultadas, «todo era un engaño» desde el principio. El proceso de selección estaba amañado y se extendía hasta el final. El punto de partida es completamente legal pero fue manipulado por los implicados para beneficiarse de todo el procedimiento, que se basa en la migración circular. Sin embargo, al final de la campaña, los trabajadores deberían regresar a su casa. En teoría, la empresa asume todos los gastos de transporte, alojamiento, manutención y asistencia sanitaria, y puede optar a diferentes ayudas o subvenciones del Estado.

La operación Bomvoyage ha revelado cómo esta organización aprovechó el procedimiento para obtener mano de obra esclava a precio de saldo. Las ofertas de la empresa Frutalinda S. L., con sede en Hellín (Albacete), llegaban a Senegal y Marruecos. Para 200 plazas, por ejemplo, se registraban hasta 60,000 candidatos.

La Selección: Un Proceso Corrupto con Precios Astronómicos

De estos candidatos, se seleccionaba a un millar y el día del proceso selectivo, el representante de la empresa, junto con un representante del Gobierno español y del Senegalés, elegía a los más cualificados. Sin embargo, los seleccionados habían sido previamente captados por los facilitadores locales, en connivencia con los empresarios, y esta captación requería el previo pago de entre 4,000 y 6,000 euros, unas cifras astronómicas en francos CFA que han arruinado a familias enteras.

Las víctimas, sin conocimiento del español ni de las leyes, pagaban lo que se les pedía, ya que para ellos y sus familias era una inversión de futuro. Sin embargo, se aprovechaban de su engaño, miseria y vulnerabilidad sin ningún escrúpulo.

El pasado 10 de junio, la Guardia Civil detuvo a varios altos cargos de la compañía agrícola que había creado empresas recientes solo para gestionar el contingente de temporeros. En 2022, habían solicitado 100 trabajadores extranjeros, pero tras la campaña de recolección de fruta, no regresaron a Senegal. Al año siguiente, solicitaron 200 y sucedió lo mismo. «Vemos que hay una anomalía, se escapan la mitad, muchos nada más llegar y este año detectamos que solicitan más de 400 trabajadores, pero ni de lejos necesitaban esa cantidad de mano de obra», detallan los especialistas.

La organización, que contaba con asesores jurídicos, captadores en Senegal y Marruecos y gestores de los contingentes en España, sacaba provecho de todo. Los investigadores descubrieron que, una vez que llegaban los temporeros, si no querían cumplir el contrato o no querían volver a su país, ellos les ofrecían alojamiento, trabajos agrícolas precarios e incluso papeles. Si accedían, tenían que hacer nuevos desembolsos: esta vez entre 4,000 y 12,000 euros.

Explotación Laboral: Jornadas de 12 a 14 horas y Sueldos Misérrimos

Los que sí trabajaban lo hacían en condiciones de semiesclavitud, con jornadas de 12 a 14 horas y deducciones de dinero por todo. El salario final apenas alcanzaba los 200 euros mensuales. Se les obligaba a firmar documentos cuyo contenido no entendían, e incluso a contratar tarjetas bancarias o telefónicas de las que también obtenían comisiones.

Todo era negocio. Negocio sucio, pero rentable. Para alojar a los contingentes de trabajadores, llegaban a acuerdos con instalaciones hoteleras o grandes fincas con mucha capacidad de alojamiento, aisladas y en desuso. Alteraban los contratos e inflaban los precios, de manera que también obtenían otra tajada adicional de la diferencia entre la subvención pública y lo que los investigados pagaban en realidad.

Condiciones de Vida Precarias: Habitaciones Llenas de Literas y Sin Agua Caliente

La Guardia Civil encontró en los registros habitaciones repletas de literas, sin agua caliente en los baños y con cocinas precarias. Los trabajadores debían pagar comisión por todo, desde el transporte que les llevaba hasta los campos de frutales, hasta el alojamiento o los equipos de protección para trabajar. Si se ponían enfermos no cobraban y si los llevaban al médico les pasaban la factura del taxi.

Se calcula un beneficio mínimo de medio millón de euros, pero esta es una cifra muy conservadora porque se sospecha que hay cientos de víctimas más y no era la única forma de fraude.

También mediaban con otros empresarios para que ofrecieran contratos a algunos irregulares a cambio de unos 1,000 euros de donde obtenían más comisiones. Los daban de alta un mes y luego los despedían, pero ya había una base para justificar el arraigo. Se están investigando numerosos contratos de este tipo con la connivencia de gestores y asesores. Una gestoría de Hellín fue registrada por los agentes. En esa localidad hubo otros dos registros y uno más en Alhama (Murcia). Se han bloqueado quince cuentas bancarias.

La prensa senegalesa ya estaba tras la pista de un facilitador local que se publicitaba en redes sociales y que figura entre los detenidos. Era uno de los captadores de temporeros, previo pago. La Guardia Civil, junto con la Inspección de Trabajo, entró tanto en la empresa como en los alojamientos y pudo confirmar las infracondiciones e incluso la falta de alimentos. Varios contaron que llevaban días comiendo solo la fruta que recogían. Los ‘Kunta Kintes’ de Senegal no fueron secuestrados, pero el engaño los ha llevado a una situación extrema que ha obligado a iniciar un procedimiento urgente para recolocarlos y paliar la herida de los sueños en la cuneta.

Familias Enteras en la Ruina: «Soy la Deshonra de mi Familia, Vendieron Todo Para que Yo Trabajara»

Las víctimas del comercio de los sueños acaban rotas, sin dinero y mancilladas. Volver a su casa con las manos vacías es una deshonra que se extiende al que sufre el engaño y a su familia. «Teníamos muchos problemas económicos, no podíamos llegar a fin de mes. Era una gran oportunidad». La gran oportunidad, el sueño, era ese viaje a España, legal en apariencia, nueve meses de trabajo duro en el campo y un ahorro estimado que permitiría a A. y a todos los suyos vivir un par de años en su pueblo senegalés. Sin embargo, la realidad fue un salario que apenas rondaba los 1,500 o 1,600 euros mensuales, descontados los entre 4,000 y 6,000 que tenían que pagar a la organización (la primera estafa).

Pero el proyecto era una quimera y el destrozo vital se deduce de las declaraciones de algunas de las víctimas que apenas podían balbucear el infierno que comenzaba para ellas. «Mi familia ha vendido todo lo que teníamos, casa y coche, para que yo pudiera venir. Me van a odiar todos cuando llegue sin nada. Es una deshonra para ellos y para los que nos conocen en mi pueblo».

Recolocar a los Afectados: Intentando Paliar el Destrozo

Tras la operación Bonvoyage, la Subdelegación del Gobierno en Albacete ha puesto en marcha todos sus recursos para intentar paliar el destrozo, buscando recolocar a los afectados para que al menos puedan recuperar algo de ese dinero apostado al sueño y robado por unos estafadores con apariencia de empresarios.

La trata de seres humanos con fines de explotación laboral representó el 22 por ciento del total de este delito en 2022, según datos de la Fiscalía, una cifra que aumentó más del 4 por ciento en comparación con el año anterior. Se estimaba entonces que «esa tendencia alcista de la trata laboral iba a persistir». Se abrieron más investigaciones, aunque se identificó a menos víctimas: 37. Las explotaciones agropecuarias, el servicio doméstico y la construcción son los sectores económicos donde se encontró a los esclavos laborales.