El futuro de los osos polares se encuentra en un limbo de incertidumbre y la perspectiva es desalentadora. La razón de este sombrío panorama es el cambio climático, un desafío que amenaza severamente la supervivencia de esta especie. Un reciente estudio científico tiene un veredicto concluyente: es «poco probable» que los osos polares se adapten a veranos más largos y si el calentamiento global los obliga a permanecer más tiempo varados en tierra, hay un mayor riesgo de que mueran de hambre.

Para entender mejor la situación, un equipo de científicos observó de cerca durante tres semanas de verano a 20 osos polares. Los animales adoptaron diferentes estrategias para conservar su energía, probando métodos como el descanso, la recolección de desechos y la búsqueda de alimento. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, la mayoría de ellos perdieron peso rápidamente, un promedio de alrededor de un kilogramo por día.

Los osos polares son criaturas diferentes a sus parientes, los osos pardos. Los osos polares machos adultos pueden alcanzar los 3 metros de largo y pesar cerca de 700 kilos, en contraste con los 2,5 metros y 350 kilos de los osos grizzly. Para mantener su gran masa, los osos polares dependen de la grasa de las focas, rica en energía, que capturan de manera más eficiente en el hielo.

A lo largo de la investigación, los científicos utilizaron collares con cámaras de vídeo y GPS para rastrear a los osos polares en la región occidental de la Bahía de Hudson en Manitoba, Canadá. El objetivo era observar qué comían y qué hacían durante el largo tiempo que permanecían en tierra, ya que su presa preferida, las focas, estaba fuera de su alcance debido al calentamiento climático.

Los resultados del monitoreo revelaron que muchos de los osos polares machos adultos simplemente se tumbaron para conservar energía, quemando calorías a un ritmo similar al de la hibernación. Otros buscaron activamente alimento, consumiendo cadáveres de aves y caribúes, así como bayas, algas marinas y pastos. A pesar de estas variadas estrategias, sólo uno de los 20 osos observados ganó peso, después de tropezar casualmente con un mamífero marino muerto en tierra.

El estudio se centró en la extensión más meridional del área de distribución de los plantígrados en el oeste de la Bahía de Hudson, donde el calentamiento climático probablemente los esté afectando a un ritmo más rápido que otras regiones árticas. La población de osos polares en esa zona ya ha disminuido aproximadamente un 30% desde 1987. Este dato es un indicador contundente de que los osos polares en todo el Ártico corren el riesgo de morir de hambre a medida que continúa creciendo el periodo sin hielo.

Este escenario plantea un aumento en la hambruna para los osos polares, especialmente entre los adolescentes y las hembras con cachorros. A medida que el calentamiento global avanza, los osos polares se ven obligados a llegar a tierra antes, reduciendo el período en el que normalmente adquieren la mayor parte de la energía que necesitan para sobrevivir. En este sentido, los científicos consideran que será «poco probable» que los osos polares resistan veranos más largos que los actuales, algo que parece inevitable debido al calentamiento global.

El estudio completo puede consultarse en la siguiente dirección web: https://www.nature.com/articles/s41467-023-44682-1. Para más información sobre el tema, el contacto de la sección de Medio Ambiente es crisisclimatica@prensaiberica.es.