El cambio climático y el aumento de las temperaturas están teniendo consecuencias graves en la salud de la población. Las evidencias científicas son cada vez más numerosas y contundentes, y los centros médicos y hospitales corroboran estas afirmaciones en primera línea. En respuesta a esta realidad, muchas entidades médicas están pidiendo un aumento de los esfuerzos para atender a los pacientes que se han convertido en ‘víctimas’ del calor extremo. Estos pueden ser individuos que han sufrido un golpe de calor, enfermedades desencadenadas por altas temperaturas, o incluso infecciones tropicales facilitadas por el calentamiento global.
En España, los efectos de la crisis climática se sienten con mayor fuerza durante el verano. Un estudio reciente de ISGlobal revela que el calor extremo de los veranos está provocando un aumento significativo en las hospitalizaciones en España. Se estima que los ingresos por insuficiencia renal aumentan un 77,7% en los veranos de temperaturas extremas. Las hospitalizaciones por infecciones urinarias aumentan un 74,6%, y las infecciones por sepsis, que pueden ser mortales en los casos más graves, aumentan un 54,3% en los meses de calor. Además, hay que tener en cuenta el impacto de los ingresos por golpes de calor, que en los casos más graves pueden causar fallos multiorgánicos y hasta la muerte.
El último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, celebrado recientemente en Barcelona, puso de relieve esta problemática. Los especialistas advirtieron que las unidades de cuidados intensivos de los hospitales españoles están tratando cada vez más casos graves relacionados con golpes de calor. El Dr. Eduard Argudo, intensivista del Hospital Vall d’Hebron, señala que hablamos de una emergencia médica con una mortalidad que puede oscilar entre el 5% y el 50%.
El calor extremo también está complicando el tratamiento de otros pacientes en estado crítico. Argudo explica que las personas en estado grave, como aquellas que requieren mecanismos de ventilación, empeoran en situaciones de calor y a menudo requieren transporte en vehículos climatizados.
El calor extremo también está aumentando la incidencia de una amplia gama de enfermedades en España, desde enfermedades cardiacas hasta enfermedades respiratorias. El Dr. Daniel Orts, especialista en salud pública, advierte que durante las olas de calor también se registra un aumento significativo de ingresos relacionados con la salud mental. Las altas temperaturas provocan un deterioro en la calidad y cantidad del sueño, lo que puede resultar en más estrés, irritabilidad y malestar, que en algunos casos pueden requerir hospitalización.
El aumento de las temperaturas no solo está causando un aumento en la incidencia de ciertas enfermedades, sino que también está facilitando la aparición de nuevas enfermedades en los hospitales españoles. Este es especialmente el caso de las infecciones tropicales transmitidas por mosquitos o garrapatas, como la malaria, la fiebre del Nilo Occidental o el dengue. Según el epidemiólogo Antoni Trilla, especialista en medicina preventiva del Hospital Clínic y catedrático de la Universidad de Barcelona, aunque la mayoría de los casos que se tratan en Europa son importados por viajeros, si se dan las condiciones climáticas, podríamos empezar a ver casos autóctonos e incluso epidemias localizadas de estas infecciones en España.
El Dr. Ricard Ferrer, jefe del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vall d’Hebron, enfatiza la necesidad de adaptar los servicios de salud para atender tanto las nuevas patologías asociadas al cambio climático como la evolución de patologías que ya se tratan pero que pueden empeorar debido al aumento de las temperaturas. Ferrer sostiene que se necesitan cambios estructurales para atender los picos de demanda durante los meses más calurosos y más formación para mejorar el diagnóstico y tratamiento de enfermedades que hasta ahora no se detectaban en España.
