La fachada del Banco de España en Madrid, en una imagen de archivo.

En un año marcado por la agitación económica, los bancos en España han experimentado un aumento significativo en sus beneficios, alcanzando niveles que no se habían visto en 16 años. Esto se debe a la subida de los tipos de interés oficiales establecidos para combatir la inflación. Según cifras publicadas por el Banco de España, las entidades bancarias ganaron 24.358 millones de euros el año pasado solo en el país, sin tener en cuenta su negocio internacional. Esta cifra representa un incremento de 4.927 millones, un 25,3% más en comparación con 2022, y es la cantidad más elevada desde el máximo histórico de 25.111 millones que se obtuvieron en 2007, en medio del pico de la burbuja inmobiliaria.

Incluso tomando en cuenta el efecto de la inflación, las ganancias de los bancos en España son las más altas desde 2007, con 33.422 millones de euros ajustados por el IPC acumulado. Estas son las cuartas ganancias más altas de la historia, solo superadas por las de 2007, 2006 y 2005. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los beneficios de aquellos tres años estuvieron inflados por la burbuja inmobiliaria, que ocultaba las cuantiosas pérdidas que surgieron en los años siguientes, desencadenando la mayor crisis bancaria de la historia moderna española.

El principal factor que explica el aumento de los beneficios es la desigual traslación del alza de los tipos de interés a los productos bancarios. Los créditos se encarecieron rápidamente al reflejar el incremento de los tipos oficiales del Banco Central Europeo (BCE), mientras que al mismo tiempo, las entidades retrasaron un mayor pago por los depósitos para maximizar sus cuentas. De este modo, su margen de intereses ascendió el año pasado a 37.244 millones de euros, un 52% más que en 2022, siendo la segunda cantidad más alta de la historia.

A pesar del entorno de alta inflación, el gasto del sector en España creció mucho menos que los ingresos, un 6,3% hasta los 26.590 millones de euros. Junto al también menor incremento de las provisiones para absorber futuras pérdidas, permitió que el resultado antes de impuestos mejorara un 33%, a los 28.880 millones. El pago del impuesto de sociedades se más que duplicó, al pasar de 2.149 millones a 4.380 millones, explicando así que la mejora final del beneficio fuera del 25,3%.

El beneficio total del sector español, incluyendo otros negocios como el internacional, se conocerá cuando el Banco de España lo publique en abril. Sin embargo, entre enero y septiembre ya ascendió a 24.560 millones, un 25,9% más que en el mismo periodo de 2022. Con toda probabilidad, la cifra final superará los 25.418 millones de 2022, que ya representaron la cantidad más elevada desde los 30.640 millones de 2007.

Esta sólida mejora en los beneficios bancarios ha provocado una ola de críticas sociales y políticas en los últimos dos años. El Gobierno ha utilizado este hecho para impulsar el ‘impuesto’ al sector, que PSOE y Sumar han acordado convertir en permanente. A pesar de esto, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, sugirió que las entidades podrían deducir de dicho gravamen las cantidades que destinen a reservas y capital.

Por otro lado, el Banco de España también ha actualizado los datos de morosidad. La hipotecaria se situó en diciembre en el 2,58%, casi igual que en septiembre, mostrando signos de estabilización después de haber aumentado desde el 2,32% de 2022. El saldo de hipotecas morosas disminuyó ligeramente en el cuarto trimestre del año pasado, rompiendo con los crecimientos notables de los dos trimestres anteriores. Sin embargo, la tasa subió porque el saldo de hipotecas descendió más que las hipotecas impagadas, pero las cifras parecen indicar que las familias están pudiendo absorber el fuerte alza de las cuotas gracias a la buena evolución del empleo.

Por último, también disminuyó entre septiembre y diciembre la morosidad de los créditos al consumo y el resto de créditos a las familias, mientras que se mantuvo estable la tasa de créditos de dudoso pago de las empresas. En enero, sin embargo, se produjo un pequeño deterioro. La tasa general de morosidad se situó en el 3,61%, frente al 3,54% de diciembre, con un crecimiento del saldo dudoso del 0,56%, hasta los 42.104 millones. A pesar de esto, la morosidad sigue en niveles contenidos, lejos del 4,79% de antes de la pandemia.

Por Daniel