El fútbol inglés ha ofrecido un emocionante inicio de temporada con dos títulos ya en juego. El primero en disputa fue la Supercopa inglesa, que se llevó el Arsenal venciendo al Manchester City. No obstante, el segundo título y protagonista de esta historia es la Copa de la Liga, que fue conquistada por el Liverpool en un vibrante partido contra el Chelsea.
La final de la Copa de la Liga tuvo que ir a la prórroga para determinar al campeón. A falta de dos minutos para el final, Virgil van Dijk, capitán del Liverpool, se convirtió en el héroe de la noche con un impecable cabezazo a la salida de un córner. Con su gol decisivo, Van Dijk adelantó a todos los defensas londinenses, incluyendo a Axel Disasi, quien había sido su sombra durante toda la final.
Van Dijk fue el pilar de un Liverpool que comenzó con jóvenes para tapar agujeros, como Conor Bradley y Harvey Elliot, y terminó con desconocidos como McConnell, Danns y Quansah. Sin embargo, no todo fue fácil para el capitán de los reds, ya que tuvo un gol anulado por el VAR por un fuera de juego de Endo, que intervino en la acción al bloquear a Colwill cuando Van Dijk iniciaba la carrera para conectar el cabezazo. También se anuló un gol a Sterling para el Chelsea por un fuera de juego de Jackson.
Esta victoria representa una despedida triunfal para Jürgen Klopp, quien abandonará Anfield en junio. Con un título bajo el brazo -la décima Copa de la Liga de la entidad, récord de la competición-, liderando la Premier League y compitiendo en la Copa inglesa y en la Europa League, el palmarés de los ocho trofeos acumulados en el banquillo del Liverpool puede crecer.
Por otro lado, el futuro de Mauricio Pochettino en el Chelsea parece oscurecerse tras perder su tercera final. El entrenador argentino, que había dirigido sin ganar un título al Southampton y al Tottenham, ve cómo los tres trofeos franceses que obtuvo en el Paris Saint Germain son insuficientes. El Chelsea, actualmente undécimo en la Premier League y a 17 puntos de la Champions y a 12 de la Europa League, ha invertido una gran cantidad de dinero en su plantilla, con solo los dos mediocentros azules, el ecuatoriano Moisés Caicedo y el argentino Enzo Fernández, costando 237 millones de euros.
La final fue un duelo vibrante, con muchas alternativas en el juego y ocasiones de gol. El Chelsea, aunque sufría varias bajas, alineó a todos los pilares del vestuario. Sin embargo, no pudo evitar sucumbir en la séptima final consecutiva que disputaba en Wembley: todas desde 2018 entre la Supercopa, la Copa y la Copa de la Liga.
Por su parte, el Liverpool, a pesar de las bajas significativas, resistió con los pocos referentes que tenía, pensando en futuras batallas. Se destacó la actuación del portero Caoimin Kelleher, cuyas paradas sostuvieron al equipo rojo; dos salvadas consecutivas evitaron que el Chelsea sentenciara en el tiempo añadido. También Dorde Petrovic tuvo un buen desempeño, aunque contó con la ayuda de los postes en dos ocasiones.
Chelsea 0 – Liverpool 1. Así quedó el marcador de una final que mantuvo a los seguidores en vilo hasta los últimos minutos y que ratifica al Liverpool como uno de los equipos más laureados en la historia del fútbol inglés.
