Alta hospitalaria después de cuatro días de recuperación
El papa León XIV recibió este sábado el alta y salió a primera hora de la tarde del hospital Gemelli de Roma, donde fue intervenido el pasado martes de un adenocarcinoma pulmonar. Los médicos lograron extirpar completamente el tumor, aunque durante la operación tuvieron que retirar el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Tras cuatro días de convalecencia y una evolución de mejoría constante, el equipo médico dirigido por Luigi Carbone y Stefano Margaritora autorizó su salida. La decisión se fundamentó en el buen estado clínico del Pontífice, los últimos análisis de sangre y una radiografía de tórax que confirma la recuperación del pulmón intervenido.
Fuentes vaticanas señalaron que el Papa celebró misa en el Gemelli antes de regresar al Palacio Apostólico del Vaticano. Está previsto que este domingo dirija el rezo del Ángelus desde la ventana habitual del apartamento pontificio, ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
La semana más compleja del pontificado de Robert Prevost
Robert Prevost cierra así la semana más difícil de su pontificado desde el mismo lugar en el que la inició. El pasado domingo, después de la oración mariana, anunció personalmente que debía ser operado de un nódulo pulmonar. La noticia sorprendió incluso a sus colaboradores más cercanos.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, comparó el impacto de la noticia con «un rayo que cae en medio de un cielo sereno». Desde el 12 de julio de 1992, cuando Juan Pablo II comunicó también tras un Ángelus que debía ingresar en el Gemelli, la Iglesia católica no atravesaba una situación similar.
El anuncio abrió el período más delicado para León XIV desde que fue elegido obispo de Roma el 8 de mayo de 2025, y supone un posible punto de inflexión para su pontificado.
La espera de los análisis histológicos
Un monseñor que trata habitualmente con el Papa describió la situación como «un jarro de agua fría». El nódulo estaba, según explicó el propio Pontífice, en una fase muy inicial y localizada. Sin embargo, durante la intervención los especialistas detectaron el adenocarcinoma y procedieron a extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho.
Aunque el tumor fue retirado por completo, queda pendiente conocer los resultados íntegros de las pruebas histológicas, previstos alrededor de diez días después de la operación. De ellos dependerá si León XIV tendrá que seguir algún tratamiento y si deberá convivir con el cáncer en el futuro.
La enfermedad obliga asimismo a reconsiderar los ritmos y esfuerzos que podrá asumir el Papa. Parolin subrayó que no pueden realizarse previsiones hasta saber cuándo retomará plenamente su actividad, en qué condiciones lo hará y cuáles serán las recomendaciones médicas.
La gira por América Latina, pendiente de revisión
La primera consecuencia práctica podría afectar al viaje que León XIV tiene programado entre el 6 y el 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú. La gira comprende más de 30.000 kilómetros de desplazamientos en avión y helicóptero, además de cerca de medio centenar de misas, ceremonias y encuentros.
El itinerario posee además un significado especial. Argentina es el país natal de su antecesor, Francisco, que nunca regresó allí como Papa. Perú representa la segunda patria de León XIV, que vivió en el país andino durante dos décadas como misionero y posteriormente como obispo de la diócesis de Chiclayo.
El Pontífice adoptó la nacionalidad peruana y dedicó palabras en español al país en su primer mensaje desde el balcón central de la basílica de San Pedro. Además de Lima y Chiclayo, se espera su presencia en Cuzco, situada a 3.400 metros de altitud, un destino especialmente exigente para un paciente al que se le ha extirpado parte de un pulmón.
Experiencia del Vaticano y mensaje a Putin
El obispo vasco Juan Ignacio Arrieta, hasta hace unos meses secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, considera que el Papa pudo optar por operarse cuanto antes para evitar aplazar la gira latinoamericana. Arrieta recuerda, no obstante, la experiencia del Vaticano en la gestión de situaciones de enfermedad de los pontífices.
El prelado apunta que habrá que determinar si quedan secuelas y si será necesario un tratamiento, pero considera que se trata de circunstancias relativamente normales para una persona de su edad. León XIV tiene 71 años, practica habitualmente tenis y natación y había mostrado un buen estado de salud.
La enfermedad de los últimos papas, desde Juan Pablo II y Francisco hasta la renuncia de Benedicto XVI, contribuyó en cierta medida a acercarlos a los fieles que atraviesan momentos difíciles. León XIV ya había hablado de esta realidad el 27 de septiembre, durante una visita a Lourdes en la que dijo a un grupo de enfermos que «no son un peso». Por aquellas fechas probablemente ya conocía la existencia del nódulo, detectado en un control rutinario.
Su hospitalización no le impidió mantener el viernes una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin. Durante la llamada expresó su «viva preocupación» por la situación en Ucrania y pidió una tregua humanitaria en la ciudad de Oleshky, sitiada desde hace meses por las tropas de Moscú.
