Las autonomías del PP ya trabajan en su plan B por si Vox rompe las coaliciones: «Hemos aguantado muchos insultos»

Enfrentamiento político en los gobiernos autonómicos: el órdago de Vox amenaza la estabilidad de las coaliciones con el Partido Popular

En una situación política de creciente tensión, los gobiernos autonómicos del Partido Popular que forman coalición con Vox en Castilla y León, Aragón, Extremadura, Valencia y la Región de Murcia están preparándose para todos los escenarios posibles. Esta preparación surge tras el desafío lanzado por Santiago Abascal, líder de Vox, en relación con la distribución de inmigrantes menores. Dicha situación ha llevado a los gobiernos a tomar medidas preventivas en cada territorio, ya que las características y necesidades de cada uno requieren soluciones diferentes.

A pesar del comunicado emitido por Vox el miércoles, los líderes del Partido Popular están a la expectativa de lo que pueda suceder en la reunión del Comité Ejecutivo Nacional. Mientras tanto, se están llevando a cabo reuniones para prepararse para la posible salida de Vox del gobierno, una posibilidad que algunos líderes populares han reconocido que no les causaría un gran perjuicio.

Las implicaciones de la posible ruptura de la coalición

En regiones como Extremadura y la Región de Murcia, la presencia de Vox en los gobiernos es casi insignificante. Un caso notable es el de Castilla y León, donde Vox solo ocupa una vicepresidencia sin funciones. Juan Ignacio García-Gallardo, vicepresidente de Castilla y León, ha sido uno de los pocos en referirse públicamente a la situación, admitiendo que cualquier escenario está en juego.

Por otro lado, desde el Partido Popular se ha otorgado autonomía a los líderes territoriales para reconstruir los gobiernos si es necesario. Fuentes del gobierno de María Guardiola en Extremadura aseguran que el interés de los ciudadanos debe estar por encima de las tácticas políticas y que seguirán aplicando el acuerdo de gobernabilidad que tienen con Vox.

A día de hoy, no se ha recibido ninguna comunicación oficial por parte de Vox respecto a la ruptura de la coalición, pero no se descarta que pueda llegar a ese extremo. Desde el Partido Popular, no se entiende que la amenaza llegue por haber aceptado el reparto de 400 menores, ya que el rechazo a este reparto no estaba recogido en los pactos firmados con Vox hace un año.

Desde Génova, se considera que la postura de Abascal es más una táctica electoral que otra cosa. Este desafío surge después de que Vox perdiera apoyo en las últimas elecciones europeas. La situación ha llevado a que los líderes del Partido Popular adviertan a Vox del peligro de romper los gobiernos y volver a la oposición.

Este enfrentamiento ha colmado la paciencia de Feijóo, líder del Partido Popular, y su equipo más cercano. Según una persona cercana a la dirección nacional del Partido Popular, han soportado muchas ofensas e insultos de Vox, un partido más pequeño que el suyo, y si el precio a pagar por seguir gobernando juntos es la renuncia a sus principios, es evidente que no pueden ni quieren pagar ese precio.

Los populares advierten a Vox que romper unilateralmente los gobiernos y volver a la oposición puede ser contraproducente. Citan el ejemplo de Ciudadanos que, pese a gobernar con el Partido Popular en varias autonomías, traicionó su confianza, y de cómo Vox se dedicó a hacer oposición intensa a Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid cuando ella no tenía mayoría absoluta, y ahora la tiene. Según fuentes del Partido Popular, estos son ejemplos de cómo el electorado valora la lealtad por encima del tacticismo.