Madrid se prepara para una nueva ola de protestas agrícolas el lunes 26 de febrero, como parte de una serie de manifestaciones planificadas por los agricultores y ganaderos del país. La capital española espera una vez más ser el escenario de un colapso de tráfico, tal como ocurrió durante las manifestaciones anteriores organizadas por los sindicatos agrícolas mayoritarios, la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA). Se espera que cientos de vehículos y miles de agricultores y ganaderos participen en la protesta.
La fecha elegida para la manifestación no es casual, ya que coincide con la celebración del Consejo de Ministros de la UE. Durante esta reunión, se debatirán medidas para abordar la crisis en el sector agrícola, buscando formas de garantizar respuestas rápidas y estructurales. Los agricultores ven en este escenario una oportunidad de hacer oír sus voces y demandas al más alto nivel.
La caravana de tractores iniciará su marcha a las 9 de la mañana desde el puente de Arganda, entrará a la capital por la Nacional 3 y pasará por la Avenida del Mediterráneo y la Ciudad de Barcelona antes de concentrarse en el Paseo de Infanta Isabel, frente al Ministerio de Agricultura. Acompañados por miles de agricultores a pie, se dirigirán a la sede de la Oficina de la Comisión Europea en el Paseo de la Castellana, donde los líderes de las organizaciones convocantes darán discursos.
En la reunión del Consejo de Ministros de la UE, se espera que se discuta la flexibilización de la Política Agraria Común (PAC) y la negociación de las «cláusulas espejo», que buscan garantizar la reciprocidad de normas con las importaciones de terceros países. Estos dos temas son vitales para los agricultores, según las organizaciones sindicales.
Las demandas no se detienen ahí. Bajo el lema ‘El campo exige apoyo, respeto y reconocimiento’, el sector también exige un cambio en la funcionamiento de la ley de la cadena alimentaria, un sistema de seguros agrarios que satisfaga las necesidades de los productores, una fiscalidad que refleje los crecientes costes que soporta el sector y inversiones urgentes en materia de regadíos.
Estas protestas reflejan la creciente desesperación y frustración de los agricultores y ganaderos españoles que, frente a una serie de desafíos económicos y operativos, luchan por mantenerse a flote. Los agricultores y ganaderos afirman que sus medios de vida están en juego y que las políticas y regulaciones actuales no les brindan el apoyo que necesitan para sobrevivir.
La protesta del lunes 26 de febrero marca un nuevo capítulo en las luchas del sector agrícola español. Con la esperanza de que sus demandas sean escuchadas y tomadas en serio tanto a nivel nacional como europeo, los agricultores y ganaderos están decididos a hacer todo lo posible para asegurar un futuro sostenible para sus negocios y para el sector agrícola en general. Con la capital del país como escenario, la protesta promete ser una poderosa demostración de solidaridad y determinación.
