El ADN de Espanyol: Una lucha desesperada para volver a Primera
Han pasado 34 años desde que el Espanyol ascendió por última vez a la Primera División, pero parece que el tiempo se ha detenido para el club. La lucha continua, una afición descontenta y una directiva en constante tormenta parecen ser parte del ADN de los pericos, un equipo siempre dispuesto a sufrir. El conjunto blanquiazul se prepara para enfrentarse al Sporting en la primera eliminatoria de los playoff de ascenso a Primera, un sistema que ya superó con éxito en 1963 y en 1990, venciendo al Málaga en una agónica tanda de penales.
El Espanyol en tiempos modernos
A pesar de las similitudes con el pasado, el contexto actual del Espanyol ha cambiado drásticamente. El club cuenta ahora con un propietario chino, algo inimaginable hace tres décadas, y ha cambiado su hogar de Sarrià por Cornellà, dos casas preciosas con miles de pericos. Pero la agonía, el descontento social y la lucha por el ascenso persisten.
Temporada 1989-90: El camino hacia el ascenso
Remontándonos a la temporada 1989-90, encontramos al Espanyol luchando por el ascenso después de haber descendido tras una promoción ante el Mallorca. En la Segunda División, había 20 equipos compitiendo, dos ascendían directamente y dos más tenían la oportunidad de promocionar enfrentándose a dos rivales de la Primera División. A pesar de quedar quintos, los pericos entraron en la promoción gracias a que el filial del Athletic fue tercero. Su rival fue el Málaga, al que vencieron en Sarrià con un gol de Gabino.
Esa temporada fue especialmente desafiante, comenzando con Benito Joanet en el banquillo y siendo reemplazado por Juanjo Díaz en la jornada 17. Burgos y Betis ascendieron de forma directa y Pepe Mel, actual entrenador, fue el pichichi. El Espanyol tuvo que enfrentar el playoff sin Tommy Nkono, que estaba disputando el Mundial de Italia con Camerún. En su lugar, Meléndez defendió la portería.
La tanda de penales decisiva
Después de perder por la mínima en Andalucía y tras una prórroga sin cambios en el marcador, el júbilo llegó en los penales. La victoria se decidió después de 16 lanzamientos, con Albesa anotando el penal decisivo que selló el regreso del Espanyol a Primera. Michel Pineda, el fantástico delantero francés, describió el ascenso como un alivio y una liberación enorme, devolviendo al equipo donde merece estar.
El deseo de un regreso a la Primera
Aunque el club ha cambiado mucho desde entonces, muchos exjugadores ven paralelismos entre la época actual y aquellos años. Javier Zubillaga, centrocampista de aquel equipo, recuerda la temporada como caótica y llena de líos diarios. A pesar de las dificultades, tiene claro su deseo para la nueva promoción: «El Espanyol tiene que estar en Primera sí o sí».
La esperanza reside en Braithwaite
Para José Aurelio Gay, que también marcó en la tanda final de 1990, la clave para el éxito en los playoffs es la tranquilidad, no precipitarse y tener una buena mentalidad. En partidos cerrados, la eficacia es fundamental y para ello cuentan con Braithwaite, al que considera el mejor delantero de la categoría.
Esperanzados en un nuevo final feliz, los exjugadores y la afición del Espanyol se preparan para una nueva lucha por el ascenso. A pesar de los desafíos y la presión, la determinación y el deseo de regresar a la Primera División permanecen constantes, una prueba más de que la lucha es parte del ADN del Espanyol.
