La Agencia Tributaria de España está preparándose para dar un salto gigante en los próximos años. Según su plan estratégico para el periodo 2024-2027, se espera que su plantilla actual, que se sitúa alrededor de 27.300 efectivos, aumente a 29.300 en 2027. Esto implica un incremento medio anual de alrededor de 500 personas.
El área que verá la mayor parte del refuerzo será el área de informática tributaria. En el transcurso de los próximos cuatro años, se espera que 8.721 personas se unan a la organización, lo que equivale a un promedio anual de 2.180. Esto se debe a la necesidad de compensar las jubilaciones y otras bajas, que se espera que sean 6.639 durante ese mismo periodo, lo que representa una media anual de 1.660. De este modo, el incremento neto de la plantilla será de 2.082 personas en estos cuatro años.
Si estas previsiones de contratación se cumplen, superarán o igualarán las existentes en las administraciones tributarias del entorno de la OCDE, que agrupa a los países más industrializados del mundo. Actualmente, de los 27.300 efectivos que forman parte de la Agencia, 25.127 son funcionarios y otros 2.167 son personal laboral. Según los planes, en cuatro años estos números cambiarán a 27.530 funcionarios y 1.846 personal laboral.
La necesidad de más personal en el área de informática está directamente vinculada al crecimiento de los proyectos gestionados en un entorno tecnológico cada vez más complejo. Esto ha llevado a la Agencia a recurrir a asistencia externa para estas tareas. En 2010, el personal de asistencia externa representaba el 38,9% del Departamento de Informática Tributaria, pero en 2023, esta cifra se ha incrementado al 52,5%.
La estrategia de la Agencia para el futuro es reforzar su personal para reducir el riesgo de una excesiva dependencia de la asistencia externa. Esta táctica está en consonancia con la senda ya iniciada en el anterior plan estratégico 2020-2023. El objetivo es recuperar la dimensión de la plantilla anterior a la aplicación de las medidas de restricción del empleo público iniciadas en el periodo 2009-2010, que resultaron en una reducción de la plantilla de casi 28.000 efectivos en 2008 a menos de 25.000 en 2018.
La Agencia también tiene como objetivo llevar a cabo reformas para la modernización de la institución y equiparar su plantilla a las de las administraciones tributarias de la OCDE. En 2017, el número de sujetos pasivos de IVA a gestionar por cada empleado de la Agencia Tributaria era de 136,8, frente a una cifra de 114,9 sujetos pasivos por empleado en un conjunto de 49 países de economías industrializadas. Esto representa un diferencial del 19% que, aplicado al personal de la Agencia Tributaria en 2017, «resulta que la plantilla debería situarse en el entorno de 29.500 personas para alcanzar el estándar medio de dichos países», según el plan estratégico.
Además de estos cambios organizativos, la Agencia también busca reforzar el servicio público a través de un modelo de información y asistencia mejorado, medidas preventivas para mejorar el cumplimiento voluntario, y una optimización del modelo organizativo acompañado del incremento necesario de la plantilla de la Agencia.
Se propone reforzar el modelo de asistencia multicanal, mejorar la ayuda en materia de censos y de no residentes en línea con las mejoras ya implementadas en IRPF o IVA, y simplificar el lenguaje de los documentos administrativos.
También se espera implementar un sistema de autoliquidaciones rectificativas, que reemplazará al procedimiento de rectificación de autoliquidaciones. Este sistema tratará las rectificaciones como si fueran autoliquidaciones sustitutivas de las previamente presentadas, generando una mayor devolución tributaria o un menor ingreso y no produciendo efectos preclusivos.
En el ámbito de las actuaciones preventivas, la Agencia planea intensificar la información para fomentar el cumplimiento espontáneo de las obligaciones tributarias y desarrollar aplicaciones para garantizar la inalterabilidad y el intercambio potencial de los registros de facturación.
El nuevo Plan 2024-2027 mantiene indicadores estratégicos de medición de la actividad de la Agencia que ya fueron incorporados en el plan 2020-2023, y añade dos nuevos: uno vinculado a hacer más transparentes los datos y las actuaciones de asistencia destinadas a facilitar el cumplimiento voluntario, y otro dedicado a medir las mejoras que va a suponer al contribuyente la plena implantación de las mejoras en el modelo de información y asistencia.

