El reino de Jordania, que comparte fronteras terrestres con Israel, Siria, Irak y Arabia Saudí, es un microcosmos que encapsula la historia moderna volátil de Oriente Próximo. Un viaje a lo largo de sus fronteras nos lleva a través de una serie de bases militares y campos de refugiados, testimonios tangibles de los conflictos que han azotado la región en el último medio siglo.
Jordania, un estado de casi 10 millones de habitantes, ha sido testigo de los flujos y reflujos de tensiones geopolíticas, con los conflictos en los países vecinos que a menudo desbordan sus fronteras. Como resultado, el país ha tenido que equilibrar una delicada situación en la que se encuentra literalmente en medio de las persistentes zonas de conflicto de Oriente Próximo.
En el norte, la frontera con Siria ha sido objeto de una vigilancia militar constante debido a la guerra civil siria. Esta violenta conflagración ha desplazado a millones de sirios, muchos de los cuales han buscado refugio en Jordania. De hecho, el país alberga a más de 650,000 refugiados sirios registrados por el ACNUR, aunque las autoridades jordanas estiman que la cifra real es mucho mayor.
Estos refugiados viven en una serie de campos de refugiados, siendo el más grande el de Zaatari, que se ha convertido en una ciudad en sí misma. Zaatari, fundado en 2012, es ahora el hogar de aproximadamente 80,000 sirios y es el segundo campo de refugiados más grande del mundo.
Al oeste, la frontera con Israel ha sido históricamente una fuente de tensión. A pesar de la firma del Tratado de Paz Israel-Jordania en 1994, las relaciones entre los dos países han sido en el mejor de los casos cordiales y a menudo tensas. La situación se complica aún más por la presencia de una gran población de refugiados palestinos en Jordania, muchos de los cuales fueron desplazados durante la guerra árabe-israelí de 1948 y sus secuelas.
Mientras tanto, al este, la frontera con Irak ha sido una fuente de preocupación debido a la inestabilidad en ese país. La invasión de Irak por parte de EEUU en 2003 y la posterior insurgencia y guerra civil han llevado a un flujo constante de refugiados iraquíes a Jordania. Al igual que con los refugiados sirios y palestinos, Jordania ha hecho todo lo posible para alojar a los desplazados iraquíes, a pesar de las enormes presiones en su economía y infraestructura.
Finalmente, al sur, la frontera con Arabia Saudí es quizás la más tranquila de las cuatro, aunque no está exenta de desafíos. Jordania depende en gran medida del petróleo saudí y de las remesas de los trabajadores jordanos en Arabia Saudí, lo que hace que las relaciones con el reino sean de vital importancia. Sin embargo, la guerra en Yemen, liderada por Arabia Saudí, ha creado tensiones y ha llevado a un aumento de la seguridad en la frontera.
Las bases militares a lo largo de estas fronteras son un recordatorio constante de la tensión que existe en la región. Jordania tiene un papel crucial en la estabilidad regional, y su ejército, conocido como las Fuerzas Armadas Árabes de Jordania, es uno de los más profesionales y capaces de la región.
En resumen, Jordania, a pesar de ser un país de tamaño relativamente pequeño, se encuentra en una encrucijada geopolítica de enorme importancia. A medida que los conflictos en Oriente Próximo continúan evolucionando, Jordania seguirá siendo un actor clave en la región, en gran parte debido a su ubicación estratégica y a su disposición para acoger a aquellos desplazados por la guerra y el conflicto. Así, la historia de Jordania, y en particular de sus fronteras, ofrece una visión única de la historia reciente de Oriente Próximo.
