Irlanda deja en el aire si actuará en la final

La final de Eurovisión se encuentra envuelta en una creciente polémica y tensión. La representante de Irlanda, Bambie Thug, ha comunicado a través de sus redes sociales que no participó en el ensayo final previo a la actuación de la noche debido a unas conversaciones que mantuvo con la Unión Europea de Radiodifusión (UER). «Hay asuntos que requieren que la EBU tome una decisión», afirmó Thug en su comunicado.

Este anuncio se produce tras la descalificación del representante de los Países Bajos, Joost Klein, por un incidente que la policía ha determinado que es completamente ajeno a Israel u otras delegaciones. Así, Thug ha dejado en el aire si actuará o no en la noche final. «Espero veros en el escenario», reconoció la cantante irlandesa.

La tensión también se ha extendido a Noruega, cuya representante, Alessandra Mele, había previsto otorgar los puntos en nombre de su país durante la final. Sin embargo, Mele se ha retirado de su papel como portavoz de Noruega en la final de Eurovisión, citando la «situación inflamada» que está ocurriendo en el festival. «Necesitamos estar unidos por la música con amor», dijo Mele, sumándose a la creciente lista de participantes que expresan su preocupación por el clima de tensión en el evento.

El representante de Francia, Slimane, también hizo una declaración durante el último ensayo. Detuvo su actuación a mitad de su canción ‘Mon Amour’ para pronunciar las mismas palabras que Mele: «Necesitamos estar unidos por la música con amor».

Tensión en las calles

La presencia de Israel en Eurovisión ha provocado protestas en las calles desde hace días. En las últimas horas, cientos de manifestantes han llenado las calles de Malmö para protestar. La ciudad se ha convertido en un hervidero de descontento, y la tensión es palpable a medida que se acerca la final de Eurovisión.

Los manifestantes han demostrado su apoyo a Joost Klein, a pesar de su expulsión del concurso, y han ondeado banderas palestinas y pancartas con mensajes como ‘No al genocidio’. El pasado jueves, entre 10.000 y 12.000 personas, según cifras de la policía, salieron a manifestarse por las calles de la ciudad.

Entre los manifestantes se encontraba la joven activista medioambiental sueca Greta Thunberg, que se unió a las voces que exigían la expulsión inmediata de Israel del festival. Los incidentes más radicales ocurrieron en el hotel donde se hospedaba el representante de Israel, Golan, donde algunos manifestantes lanzaron objetos contra el edificio y los policías.

El clima de tensión que rodea a la final de Eurovisión está lejos de disiparse, y los ojos del mundo están puestos en Malmö para ver cómo se desarrollan los acontecimientos.