El pasado día, Castilla y León acudió al Consejo de Política Fiscal y Financiera con la intención de lograr una financiación en condiciones de igualdad, solidaridad y multilateralidad. Sin embargo, el objetivo de que las decisiones en este foro no se tomaran únicamente con el respaldo del gobierno y una única comunidad autónoma fue rechazado. Tras la reunión, la Junta expresó su preocupación por la falta de información y diálogo, además de alertar sobre el riesgo de una negociación con partidos separatistas sin la participación del conjunto de comunidades.
El consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, destacó la importancia de abordar la financiación autonómica en la reunión, pero lamentó la escasa manifestación del Gobierno al respecto. Además, señaló la existencia de una negociación paralela con partidos separatistas que podría debilitar la unidad de España. La falta de convocatoria a reuniones específicas para abordar este tema y la falta de respuesta del Gobierno generaron preocupación en Castilla y León.
En un intento por evitar posibles imposiciones de un nuevo modelo pactado con partidos separatistas, las comunidades populares propusieron modificar el régimen de votación en el Consejo. La propuesta de restar poder al Gobierno y pasar a una fórmula de asentimiento de los miembros o al voto favorable de la Administración General del Estado y la mayoría de las comunidades no fue aceptada, lo que llevó a la Junta a expresar su decepción.
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Callada por respuesta
En cuanto a los temas tratados en la reunión, se informó a las autonomías que recibirán el próximo año 147.412 millones de euros en entregas a cuenta, lo que representa un aumento del 9,5% respecto al año anterior. Además, se comunicó un cambio en el margen fiscal, que pasará de un superávit del 0.1% a un objetivo de déficit del -0,1% para los próximos tres años, disponiendo así de dos décimas adicionales.
En medio de la incertidumbre y la falta de diálogo, Castilla y León y otras comunidades autónomas lideradas por el PP continúan exigiendo una mayor participación y transparencia en las decisiones que afectan a la financiación autonómica. La preocupación por posibles acuerdos excluyentes y la falta de información por parte del Gobierno siguen siendo temas clave en esta discusión en la búsqueda de un sistema de financiación más equitativo y consensuado para todas las regiones de España.

