I=I, el avance científico que transformó la prevención y la percepción del VIH

Indetectable = intransmisible: un cambio decisivo

La expresión I=I, que significa indetectable es igual a intransmisible, representa un paradigma científico que ha mejorado la vida de millones de personas con VIH. Hace 15 años, una investigación demostró por primera vez que una persona con VIH que cumple su tratamiento y mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual.

Este hallazgo modificó la estrategia de prevención del VIH, favoreció una vida más saludable entre los pacientes y contribuyó a transformar la percepción social de la enfermedad. Sin embargo, persisten prejuicios y barreras, ya que la evolución de la ciencia avanza más deprisa que la desaparición del estigma.

Qué implica tener una carga viral indetectable

La base de este avance está en la carga viral, es decir, la cantidad de VIH que circula en la sangre. Gracias a los tratamientos antivirales, puede reducirse hasta niveles tan bajos que las pruebas dejan de detectarla. Esta situación se alcanza durante los primeros meses de tratamiento y se mantiene a largo plazo si se sigue la prescripción médica.

Según explica en The Conversation Lucio J. García Fraile, médico internista y especialista en enfermedades infecciosas, ser indetectable no quiere decir que el VIH haya desaparecido del organismo. Significa que «el virus está controlado, la salud se protege y no se produce la transmisión sexual».

La evidencia científica y la mejora de la calidad de vida

El primer estudio que respaldó esta evidencia se publicó hace década y media, y posteriores investigaciones han confirmado sus conclusiones. Entre ellas destaca el ensayo clínico HPTN 052, cuyos resultados se conocieron en 2016 y que se llevó a cabo con parejas en las que uno de sus integrantes tenía VIH. El estudio concluyó que no se producía transmisión del virus cuando la persona seguía el tratamiento y tenía una carga viral indetectable.

La seguridad de que el tratamiento permite controlar el virus hasta hacerlo indetectable, evitar su transmisión a otras personas y mantener una expectativa y una calidad de vida normales ha favorecido la adherencia terapéutica.

«Entender los beneficios del I=I ha sido clave. Ha supuesto una revolución que ha ayudado a que las personas con VIH disfruten de una mayor calidad de vida», afirma Luis Armenteros, director de la Unidad de VIH de Gilead en España y Portugal. Armenteros añade que, gracias a los tratamientos, las personas con el virus viven más años y mejor, de forma plena, lo que supone una normalización.

Un instrumento para combatir el estigma

Jose Canales, director del Comité Antisida de Valencia, considera que «el I=I es un paradigma que cambió la historia del VIH y que sigue muy vivo porque tiene un gran poder para desactivar estigmas». No obstante, advierte de que los prejuicios y la desinformación continúan presentes en la sociedad.

Canales señala que el concepto de indetectable e intransmisible ha mejorado su salud y sus posibilidades de relacionarse públicamente. «Es un descubrimiento que ha descargado la mochila de las personas con VIH. Antes se nos señalaba como potenciales peligros para la salud pública, lo que tenía una doble consecuencia: la manera en la que te miraban los demás y también el autoestigma», explica.

En su opinión, este conocimiento tiene una capacidad transformadora porque impulsa el empoderamiento y el autocuidado: «Si nos cuidamos a nosotros mismos, estamos cuidando a los demás». Como ejemplo, este activista vinculado a la comunidad LGTBI de la Comunidad Valenciana apunta que una persona diagnosticada de VIH podía necesitar antes hasta doce sesiones de terapia para mejorar su estado psicológico, mientras que la herramienta del I=I permite alcanzar ese objetivo en solo seis.

El objetivo 95/95/95 de Onusida

Pese a los avances, la lucha contra el VIH mantiene retos pendientes en España. La estrategia 95/95/95 de Onusida plantea que el 95% de las personas que viven con VIH conozcan su diagnóstico, que el 95% reciba tratamiento antirretroviral y que el 95% alcance la supresión viral, con una carga de virus en sangre indetectable.

De acuerdo con los datos del Ministerio de Sanidad, en España el 92,5% de las personas con VIH conoce su diagnóstico; el 96,6% de quienes han sido diagnosticados recibe tratamiento médico, y el 90,4% de los pacientes en tratamiento logra suprimir la carga viral.

Armenteros subraya que todavía hay personas que se resisten a realizarse la prueba de detección, lo que mantiene los diagnósticos tardíos. Por ello, defiende normalizar el test: cuanto antes se confirme el diagnóstico, antes puede iniciarse el tratamiento.