La lucha contra el cambio climático y la restauración de la biodiversidad están en el centro de la visión optimista de Ignasi Ferrer, consultor en economía azul y apasionado del mar. Ferrer impulsa una solución tecnológica innovadora para la regeneración de los ecosistemas marinos y mantiene una creencia firme en la generosidad de la naturaleza cuando se le da la oportunidad.

Desde su infancia, Ferrer soñaba con ser como Jacques Cousteau. Se formó como instructor de submarinismo y navegante, y colaboró con el Centro de Recuperación de Animales Marinos (CRAM). Después de formarse en Esade, su carrera profesional le llevó a ocupar puestos de alta dirección en la industria alimentaria. Sin embargo, su preocupación por la degradación del ecosistema marino que observaba durante sus inmersiones le llevó a crear Ship2be, una fundación destinada a promover una economía con impacto social y ambiental.

En 2015, Ferrer decidió abandonar definitivamente el sector alimentario y centrarse en el desarrollo de soluciones escalables para la regeneración marina a través de Seastainable Ventures. Esta empresa facilita la colaboración entre investigadores, start-ups y empresas. En 2021, Ferrer decidió liderar directamente uno de los proyectos de Seastainable Ventures, Ocean Ecostructures.

Ocean Ecostructures ha lanzado recientemente una campaña publicitaria con un enfoque intrigante: «Nueva promoción en el puerto. Hoteles para caballitos de mar». El objetivo no es construir bloques de viviendas que alteren el paisaje, sino reconstruir la biodiversidad marina dañada en el litoral.

La empresa, que está experimentando un rápido crecimiento, ofrece a los puertos comerciales y deportivos una solución basada en la instalación de arrecifes recubiertos de carbonato cálcico. Estas estructuras, que imitan a la naturaleza, aceleran la regeneración de la biodiversidad, llegando a multiplicar por seis las especies que se implantan en el entorno, según cifra la compañía.

Además, la restauración del ecosistema implica no sólo la captura de carbono y, por tanto, la mitigación del cambio climático, sino también la recuperación de la pesca y de las actividades turísticas, afirma Ferrer. Ocean Ecostructures diseña y desarrolla la tecnología, instala sus estructuras y monitoriza el impacto y los resultados.

La empresa se centra en ofrecer su tecnología regenerativa a los puertos, donde el ecosistema sufre especialmente la contaminación de las actividades que se realizan. Ya ha implementado sus soluciones en los puertos de Barcelona, Tarragona, otros seis de la costa catalana, Alicante, Baleares y Marbella.

Una de las características que diferencia a Ocean Ecostructures de otras iniciativas es la incorporación de tecnología que permite la monitorización y el reporte de los resultados. Los datos, que se envían periódicamente a los clientes, indican desde cuánto se ha regenerado el ecosistema, la cantidad de CO₂ secuestrado y el oxígeno generado. Esto permite demostrar y cuantificar la mejora ambiental, evitando prácticas de lavado verde.

Para Ocean Ecostructures, estos datos, captados mediante drones submarinos, son especialmente valiosos en un nuevo marco regulatorio que premiará la regeneración de los ecosistemas mediante la aplicación de soluciones basadas en la naturaleza y la demostración cuantificada del nivel de captura de carbono. “Ayudamos a que proyectos ya implantados se conviertan en aliados de la naturaleza y no destructores”, incide Ferrer.

La recuperación del ecosistema mediante tecnología regenerativa y robótica ha hecho que Ocean Ecostructures sea finalista este año en 4YFN. La start-up, que cerró 2023 logrando una ampliación de capital de 1,6 millones, tiene como misión «recuperar 20.000 espacios grises de aquí a 2030». Para Ferrer, esto no es sólo una cifra en un plan estratégico, sino una aspiración medioambiental.