Despedida con honores al maestro Soustrot

Shostakovich y la Revolución Rusa: Un Retrospectivo de la Música y la Política

El tumultuoso vínculo entre Dmitri Shostakovich y el gobierno ruso de la Revolución del 17 es un tema ampliamente conocido en la historia de la música. Tan pronto como se le elogiaba, se le despreciaba. Después de siete años de sufrir el ostracismo, Shostakovich encontró un camino de regreso al favor del Estado a través de un periodo de conformismo fingido. Este retorno culminó en 1954, cuando el compositor fue invitado a crear una pieza para celebrar el 37º aniversario de la Revolución de Octubre en el Teatro Bolshoi.

La obra, creada en un tiempo récord, se inspiró en la pieza ‘Cumpleaños‘, la final del ciclo para piano ‘Cuaderno infantil op. 69′, que Shostakovich compuso para su hija Galina. A pesar de su carácter juguetón y desenfadado, la pieza fue bien recibida por su bravura, despliegue orquestal impetuoso, colorista y energético.

Una Despedida con Honores

En un reciente concierto de la ROSS, el maestro Soustrot eligió esta obra como parte de su último programa como titular de la orquesta. El público y los músicos correspondieron con aplausos y ovaciones, reconociendo el fragor musical que Soustrot había trabajado incansablemente para traer a la orquesta.

El concierto también contó con la interpretación del ‘Concierto para piano y orquesta nº 3‘ en Mi mayor, Sz. 119 de Béla Bartók, a cargo del joven y prometedor pianista Juan Pérez Floristán. Floristán, quien ha ganado reconocimiento tanto en el ámbito nacional como internacional, demostró que la obra de Bartók no está al alcance de todos, requiriendo no solo habilidad técnica sino también una variedad de matices que abarcan desde ascensos dinámicos hasta una delicadeza emocional.

La obra de Bartók, una composición llena de vida, ternura y esperanza, es un regalo a su esposa, Ditta Pasztory, que el compositor completó a pesar de su batalla contra la leucemia. A diferencia de sus anteriores obras, este concierto es menos abrupto y anguloso, y exige un nivel de virtuosismo que pocos pueden alcanzar.

Un destacado de la noche fue la habilidad de Floristán para extraer los matices más sutiles del flamante Yamaha. Su interpretación del primer movimiento fue un despliegue de ritmo y precisión, con la orquesta siguiéndolo de cerca en un ejercicio de interacción y sincronización.

El maestro Soustrot demostró su experiencia y habilidad técnica al usar la orquesta como su avatar, aplicando su fuerza y sabiduría para crear una presentación de poder y madurez.

El último segmento del concierto dio lugar a la interpretación de las famosas sinfonías de Dvořák, que demostraron ser un desafío incluso para la prestigiosa Filarmónica de Viena. En un concierto de abono casi lleno, la ‘Novena’ de Dvořák fue recibida con entusiasmo por la audiencia, con una actuación destacada de la solista de corno inglés, Sarah Bishop.

El concierto culminó con la despedida del maestro Soustrot, quien será recordado como el primer director titular que se marcha por la puerta grande, con el reconocimiento de público y orquesta, a pesar de enfrentar una pandemia sin precedentes y una huelga colosal. Soustrot volverá a dirigir como invitado en la próxima temporada, con obras como el ‘Carmina Burana‘ y el ‘Primero’ de Bartók, con Pérez Floristán de nuevo al piano. Este concierto fue, sin duda, una manera extraordinaria de concluir la temporada.