«Ha dado sentido a mi vida»

En la tarde del pregón, donde se celebra la fiesta del santo labrador, se espera que el pregonero asuma la responsabilidad y la inspiración de animar la fiesta. Un recuerdo nostálgico viene a la mente, un recuerdo del Viejo Profesor, Enrique Tierno Galván, quien en 1984, nos instó a estar ‘colocados’ y ‘al loro’. Aunque aquel tiempo parece distante, el espíritu festivo de la ciudad de Madrid permanece intacto, a pesar del crecimiento y cambio que ha experimentado a lo largo de los años.

El pregonero de este año, el inconfundible David Summers, compartió sus pensamientos y expectativas antes de subir al escenario en la plaza de Villa. Summers, quien es conocido por su positividad y optimismo, tenía previsto resaltar la buena vibra que se respira en Madrid, así como las cosas buenas que unen a sus habitantes.

Summers, con su característico buen humor y tranquilidad, habló con ABC en los momentos previos al evento. Expresó que su objetivo principal era transmitir buen rollo, algo que siempre ha hecho en su vida y en su trabajo. Su discurso, según explicó, se centraría en resaltar la maravilla de ciudad que es Madrid y la buena gente que la habita.

La plaza de la Villa, llena de entusiasmo y buena energía, estaba repleta de generaciones mezcladas. Esto no es de extrañar, ya que Summers, ya sea en el antiguo Palacio de los Deportes o en cualquier plaza de Madrid, tiene un atractivo intergeneracional. Summers es conocido por su rechazo a los cánones de la Movida y su apuesta por el buen rollo.

La tradición de lanzar ropa interior al balcón del consistorio no tuvo lugar en esta ocasión, pero la presencia de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileñas y su tesorero, Fernando Urbina, evidenciaba una mezcla de tradición y modernidad. Urbina, incluso con un pin del Rayo Vallecano en su parpusa, afirmaba que Summers era la persona adecuada para asumir el papel de pregonero.

En la plaza también se encontraban dos gigantes que custodiaban la Casa de la Villa, mientras que Rafa Gutiérrez, el primer guitarra de Hombres, saludaba a Marta Rivera de la Cruz. Ambos entraban juntos al antiguo consistorio, donde Summers, con gafas de sol y una camisa burdeos, saludaba al público. Se escuchó un «guapo» y el alcalde, Almeida, devolvía el saludo.

En la presentación del pregonero, el alcalde destacó a Summers como un «madrileño de Madrid», algo que según él es difícil de encontrar. Summers, con un discurso que había preparado con antelación, tomó la palabra y comenzó su pregón. Habló de las calles frías de la «ciudad más hermosa del mundo», Madrid, una ciudad que ha dado sentido a su vida. En su discurso también recordó a grandes figuras como Camarón, Paco de Lucía y muchos otros artistas que han encontrado en Madrid una prueba de fuego para sus carreras.

En el clímax de su discurso, Summers declaró «soy de Chamberí, así que no puedo ser más de Madrid». A sus 60 años, Summers sigue sintiendo un fuerte vínculo con su ciudad natal, algo que se reflejó en su emotivo pregón. A medida que la plaza de la Villa se iba vaciando, Summers se despedía rodeado de su familia, su banda y una entregada Rita Maestre que no dejaba de bailar.