Francia apuesta por dilatar la respuesta ante las protestas estudiantiles

El Gobierno francés confía en que las movilizaciones estudiantiles pierdan intensidad con el transcurso de los días y la llegada de las vacaciones de Todos los Santos, previstas para finales de mes. Diez días después de que los piquetes de alumnos de secundaria se extendieran por Francia, acompañados de numerosos disturbios, el primer ministro, Sébastien Lecornu, intervino este miércoles por primera vez en televisión para abordar la crisis social.

Sin embargo, pese a la expectativa generada por su discurso, Lecornu no presentó nuevas medidas. El jefe del Ejecutivo optó por ganar tiempo y anunció que se concedía un mes para incorporar parte de las demandas estudiantiles a las partidas del Ministerio de Educación.

Un mes para incorporar propuestas al presupuesto

«Esa parte del presupuesto se debatirá en la Asamblea Nacional el 12 de noviembre. Eso nos deja un mes para aplicar algunas de las propuestas de los bachilleres con enmiendas de los diputados y senadores», declaró Lecornu.

La estrategia de dejar transcurrir las semanas supone un riesgo ante la elevada tensión social de los últimos días. Los episodios de violencia urbana registrados la semana pasada causaron incendios y daños considerables en 24 institutos. Como consecuencia, «unos 30.000 alumnos de secundaria no tendrán clases durante varias semanas», lamentó el ministro de Educación, Édouard Geffray, en la Asamblea Nacional.

Aunque las protestas han reducido su agresividad, durante esta semana han ganado en participación. El martes se manifestaron entre 450.000 personas, según los sindicatos, y 266.000, de acuerdo con la Policía, en las principales ciudades francesas. La mayoría de los participantes eran jóvenes. Tras la intervención del primer ministro, Ryad Rani, presidente de la Unión Sindical de los Bachilleres, calificó a Lecornu de «irresponsable».

Pese a los disturbios, el movimiento cuenta con el respaldo del 55% de los franceses, mientras que el 72% considera legítimas sus reivindicaciones, según un sondeo difundido este miércoles por BFMTV. Los estudiantes reclaman más recursos para la educación pública y denuncian problemas como la escasez de profesores y el deterioro de los edificios.

Temor a que la protesta se extienda a otros sectores

El Ejecutivo, condicionado por la mala situación de las finanzas públicas, teme que el malestar alcance a otros grupos sociales. Entre ellos se encuentran los automovilistas, que han convocado movilizaciones para el 17 de octubre contra el aumento del precio de la gasolina.

En este contexto, Lecornu anunció la salida al mercado de 10 millones de barriles de combustible procedentes de las reservas estratégicas francesas. La medida sigue el acuerdo adoptado por el G7 el viernes anterior.

Persisten los bloqueos en centros educativos

Después de las multitudinarias manifestaciones del martes, este miércoles se redujeron las acciones de protesta, aunque la actividad no volvió a la normalidad en todos los centros educativos. Las clases continuaron suspendidas total o parcialmente en 459 institutos, de un total de 3.700.

El Gobierno también comunicó que una parte de los horarios educativos de jueves y viernes quedará suspendida para facilitar un espacio de diálogo entre alumnos y profesores. Por su parte, los sindicatos de secundaria y universidades convocaron para el día siguiente el denominado «acto 4», con nuevas movilizaciones en varias ciudades, que servirán para comprobar si el movimiento crece o empieza a perder fuerza.

Aunque con menor frecuencia, volvieron a producirse piquetes y barricadas ante decenas de institutos. La movilización se mantuvo asimismo en las universidades, con bloqueos totales o parciales en 80 facultades. Uno de los focos de atención fue Sciences Po París, donde los estudiantes cerraron el acceso al centro por la mañana y posteriormente interrumpieron el tráfico en el bulevar Saint-Germain. Los antidisturbios intervinieron sin que se registraran incidentes graves.

La situación fue más caótica en un instituto de Saint-Brieuc, en Bretaña. La actuación policial para extinguir un incendio en la entrada derivó en el vaciado de extintores por parte de los estudiantes y en la rotura de ventanas.

Heridos, detenciones y críticas a la actuación policial

Según el Gobierno francés, desde el comienzo de las movilizaciones han resultado heridos 761 agentes, así como 89 profesores y directores y 215 estudiantes. Dos menores heridos durante la respuesta policial han perdido un ojo y un tercero perdió una mano y parte del brazo a causa de una granada policial.

La actuación de las fuerzas de seguridad ha supuesto además la detención de 6.629 personas, en su gran mayoría menores de 18 años. Se trata de una cifra similar a los 6.730 arrestos registrados entre finales de 2018 y buena parte de 2019 durante la revuelta de los «chalecos amarillos», y superior al número de detenidos en la primera semana del Mayo del 68.

«Me parece excesivo hablar de represión policial del movimiento. No ha sucedido eso», sostuvo el ministro del Interior, Laurent Nuñez, en la Asamblea Nacional. No obstante, la respuesta policial ha generado numerosas críticas en Francia, incluso por parte del presidente, Emmanuel Macron, quien, según un ministro citado por Le Parisien, se quejó durante una reunión de que había sido «demasiado dura y sin empatía» con los estudiantes.

Ante estas críticas, Nuñez pidió a los antidisturbios que no empleen granadas ensordecedoras cuando intervengan en las protestas estudiantiles. Este ha sido el principal gesto del Gobierno para tratar de rebajar la tensión social en el país.