Una nueva jornada de movilización por la educación pública
Entre 70.000 y 130.000 personas se manifestaron este jueves en varias ciudades de Francia para reclamar más recursos económicos para la educación pública. El denominado «acto 4» del movimiento estudiantil reunió a menos participantes que las protestas del martes, cuando se contabilizaron más de 256.000 manifestantes.
Pese al descenso de asistencia, el Ejecutivo encabezado por Sébastien Lecornu afronta una movilización que mantuvo una elevada visibilidad. En París, la plaza de la Bastilla se llenó de jóvenes durante una concentración que comenzó en un ambiente festivo, con consignas como «Macron, dimisión», «Seamos todos antifascistas» y cánticos de la Marsellesa.
La tensión aumentó a partir de las cuatro de la tarde, cuando los antidisturbios cerraron los accesos a la plaza. Desde entonces se produjeron lanzamientos de gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los concentrados. Algunos encapuchados respondieron arrojando adoquines y fuegos artificiales.
Detenciones y exigencia de más financiación
Las fuerzas de seguridad han detenido a unas 7.000 personas, en su mayoría menores de edad, desde el inicio de las protestas, especialmente durante la semana anterior. Este jueves se registraron 504 detenidos. Unicef pidió a las autoridades francesas que respeten el derecho de los menores a manifestarse y reclamó «una desescalada en la violencia».
Desde las escaleras de la Ópera de la Bastilla, la portavoz de la Union Étudiante, Sabrine Kharbach, advirtió: «Mientras el Gobierno no ponga sobre la mesa 10.000 millones de euros, no pararemos las protestas». Kharbach aseguró además que «el 90% de las universidades están bloqueadas».
El movimiento, iniciado por alumnos de secundaria y con una presencia universitaria cada vez mayor, tiene ya convocadas nuevas manifestaciones para el 13 de octubre, impulsadas por sindicatos de estudiantes y de profesores.
El Gobierno ofrece 3.000 docentes para los centros con carencias
La jornada se desarrolló después de que el primer ministro, Sébastien Lecornu, pronunciara el miércoles por la tarde su primera intervención televisada desde el inicio de la crisis. Aunque mostró comprensión hacia los estudiantes, no anunció nuevas medidas.
Por su parte, el ministro de Educación, Édouard Geffray, se reunió con representantes estudiantiles y comunicó la designación de 3.000 profesores para los centros que carecen de docentes. Las movilizaciones sorprendieron al Gobierno hace diez días, cuando se multiplicaron los piquetes en institutos de todo el país y se registraron numerosos disturbios los días 1 y 2 de octubre.
Incidentes en Burdeos y Marsella
Los episodios de violencia urbana han disminuido esta semana, aunque no han desaparecido. En la periferia de Burdeos, cerca de 30 encapuchados saquearon un liceo, del que robaron una decena de ordenadores, además de causar destrozos y un incendio en el interior.
En Marsella, un director adjunto que intentó apagar unos contenedores en llamas con un extintor fue empujado y golpeado mientras estaba en el suelo por un grupo de jóvenes.
Bloqueos en institutos y mayor implicación universitaria
Como viene sucediendo desde el 29 de septiembre, este jueves hubo piquetes en los accesos de cientos de institutos. Por la mañana, 224 centros, de un total de 3.700, permanecían cerrados por orden de las autoridades y estaba prohibido manifestarse frente a ellos.
Geffray afirmó que «el 96% de los establecimientos están abiertos esta tarde». Sin embargo, la Union syndicale lycéenne sostuvo que «2.000 liceos siguen paralizados».
En las calles de París se percibió una creciente participación de universitarios. Rosa, de 18 años y estudiante de Historia en el Instituto Católico de París, explicó que se solidarizan con los alumnos de secundaria «que han sido reprimidos por la Policía y que no pueden estudiar en condiciones dignas».
El Instituto Católico de París, visitado por el Papa León XIV el pasado 26 de septiembre, cerró sus puertas debido a un piquete en la entrada, un hecho inusual en la historia de esta facultad privada. También se produjeron bloqueos en otras universidades de la capital, como Sciences Po Paris y Panthéon Assas, habitualmente poco implicadas en este tipo de protestas.
Anne Sarah, de 18 años, relató que el año anterior estudió en un liceo de un barrio popular donde las condiciones eran «escandalosas»: había 35 alumnos por aula y estuvieron cuatro meses sin profesor de Historia y Geografía.
Amalia, de 19 años y estudiante de cine en una facultad parisina, considera que el movimiento no está perdiendo fuerza porque hay previstas más movilizaciones. Mélanie S., de 24 años y estudiante de Derecho, confía en que nuevos sectores de la población se sumen a las reclamaciones. Entre los jóvenes cobra fuerza el 17 de octubre como posible fecha para una nueva jornada de protestas multitudinarias.
