Joe Biden, durant la roda de premsa després de segellar l’acord, ahir a la Casa Blanca.

La guerra tecnológica entre Estados Unidos y China no muestra signos de desaceleración, con fuentes internas revelando recientemente a Reuters que la administración del presidente Joe Biden está preparando la adopción de nuevas reglamentaciones para evitar que Pekín acceda a los sistemas de inteligencia artificial (IA) más avanzados del país.

Tradicionalmente, las empresas de tecnología estadounidenses han tenido un campo de juego abierto, sin supervisión gubernamental, para comercializar sus productos de IA generativa. Estos incluyen modelos de IA cerrados y patentados por empresas nacionales, como ChatGPT, Gemini y Copilot, entre otros. Estos programas son entrenados con grandes volúmenes de datos extraídos de Internet, algunos de los cuales están protegidos por los derechos de autor, y tienen la capacidad de generar una amplia variedad de texto, imágenes, vídeo o audio en respuesta a las solicitudes de los usuarios.

Las empresas que han estado a la vanguardia de este desarrollo incluyen OpenAI, respaldada por Microsoft; Google DeepMind, propiedad de Alphabet; y Anthropic, financiada por Amazon. Sin embargo, la Casa Blanca está cada vez más preocupada de que estas herramientas puedan ser utilizadas por sus enemigos para fines malintencionados, incluyendo la sofisticación de sus ciberataques.

Esta preocupación no es infundada. En febrero pasado, Microsoft publicó un informe en el que advertía que piratas informáticos al servicio de países como China, Rusia o Irán están utilizando ChatGPT para optimizar el desarrollo de ‘malware’ (virus informáticos) y para «eludir» controles de seguridad.

Como respuesta, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos está considerando restringir la exportación de estos modelos de IA. Según las fuentes internas, el gobierno podría utilizar la orden ejecutiva sobre IA emitida en octubre para establecer que los desarrolladores deben informar a las autoridades dependiendo de la potencia informática de sus sistemas. Este umbral podría servir para determinar qué productos están sujetos a restricciones.

Si se adopta, esta medida será el último movimiento en una serie de bloqueos comerciales que Washington ha estado implementando en un esfuerzo por frenar el crecimiento tecnológico y económico de Pekín. En los últimos dos años, la administración Biden ha limitado la exportación de chips sofisticados que podrían ser utilizados tanto para la IA como para el desarrollo militar. Ha logrado también que aliados estratégicos en este sector, como Japón y los Países Bajos, hagan lo mismo.

Además, la tensión entre las dos mayores potencias del mundo ha llevado a la posible prohibición de la plataforma TikTok, de origen chino. China, por su parte, más dependiente del comercio exterior, ha respondido con restricciones propias, en un juego de toma y daca que parece no tener fin.

En un intento por reforzar la infraestructura tecnológica de Estados Unidos, el presidente Biden tiene previsto visitar Wisconsin, un estado crucial para las próximas elecciones presidenciales de noviembre. Durante su visita, se espera que anuncie planes de inversión de Microsoft por hasta 3.300 millones de dólares para construir un centro de datos de alta tecnología. Este proyecto se traducirá en 2.000 nuevos empleos permanentes y otros 2.300 temporales para la construcción.

En un mundo cada vez más digital y conectado, la importancia de la inteligencia artificial y la ciberseguridad no puede ser subestimada. Con las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, es evidente que la guerra tecnológica está lejos de terminar.