España no importó gas de Rusia en septiembre
España no recibió gas procedente de Rusia en septiembre, por primera vez desde el inicio de la guerra de Ucrania. Sin embargo, a pocos meses de la aplicación del calendario fijado por Bruselas para eliminar gradualmente las importaciones rusas —con restricciones previstas entre finales de 2026 y 2027—, Rusia aún conserva una presencia relevante en el suministro energético nacional.
Entre enero y septiembre, el gas ruso representó el 15,2% del total recibido por España, según el último boletín estadístico publicado por Enagás. De este modo, Rusia se mantuvo como el tercer proveedor, por detrás de Argelia, con el 34,2%, y de EE UU, con el 30,7%.
EE UU, Argelia y Nigeria concentraron la mayor parte del suministro mensual
Durante septiembre, EE UU fue el principal origen del gas importado, al aportar el 48,2% del total. Le siguieron Argelia, con el 29,3%, y Nigeria, con el 10,9%. En conjunto, estos tres países concentraron cerca del 88% de los aprovisionamientos del mes.
La reducción de los flujos desde Rusia coincide con un contexto complejo en el mercado europeo. La Comisión Europea prevé vetar, desde enero de 2027, las importaciones de Gas Natural Licuado (GNL) ruso vinculadas a contratos de largo plazo, dentro de su plan para acabar progresivamente con la dependencia energética del Kremlin.
Las reservas españolas cierran septiembre en el 75%
España afronta el último trimestre del año con unas reservas de gas inferiores a las registradas doce meses antes. Los almacenamientos subterráneos finalizaron septiembre al 75% de su capacidad, frente al 87% alcanzado en el mismo periodo del año anterior.
Las existencias se han reducido un 13,7% interanual, lo que limita el margen disponible de cara a los meses de mayor demanda. Esta situación gana importancia ante la llegada del invierno, cuando aumenta el consumo de gas destinado a calefacción y generación eléctrica.
Bruselas podría recortar un 7% el consumo de gas este invierno
La situación de España se suma a una mayor presión sobre el mercado energético europeo, donde las reservas de gas de la Unión Europea también se sitúan por debajo de los niveles habituales para esta época. Un menor volumen almacenado puede elevar la necesidad de realizar nuevas compras internacionales y, con ello, el riesgo de pagar precios más altos si repunta la demanda.
El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) advirtió de que Bruselas podría verse obligada a reducir el consumo de gas un 7% durante el próximo invierno respecto a los mismos meses del año anterior.
Según el organismo, los depósitos europeos estaban al 72,4% de su capacidad el 3 de octubre, el dato más bajo para esa fecha desde el inicio de los registros en 2011. El IEEFA estima que compensar el déficit con importaciones adicionales, en lugar de reducir la demanda, podría suponer un coste de unos 3.000 millones de euros, un 12% más que el año pasado.

