El mundo de la tecnología está en constante evolución, y uno de los protagonistas clave de este panorama en constante cambio es Roberto Menéndez, director ejecutivo digital de Futura Vive. Esta empresa se dedica a la fabricación y aplicación de la robótica en una variedad de sectores, que abarcan desde la salud hasta la hostelería. Menéndez se prepara para dar una conferencia este viernes en Cornellà Creació, un foro de debate y reflexión que ha existido durante 14 años para analizar en profundidad los temas que marcarán el futuro.
En una entrevista reciente con EL PERIÓDICO, Menéndez habló sobre lo que él llama «robots sociales» y otras tecnologías emergentes como la inteligencia artificial (IA). Cuando se le preguntó sobre el valor que la IA ha aportado hasta ahora, Menéndez la comparó con el descubrimiento del fuego, argumentando que la IA ha traído mucho bienestar, especialmente una ventaja competitiva para las empresas que la han utilizado.
El impacto de la IA, según Menéndez, es un salto en la evolución humana. Al igual que en el pasado la diferencia entre quienes sabían usar el fuego y quienes no era abismal, con la IA, la diferencia entre quienes pueden utilizar este aumento de capacidades y quienes no, también será abismal. Menéndez advierte que corremos el riesgo de que la sociedad se divida entre quienes adoptan los avances tecnológicos y quienes no lo hacen, citando el ejemplo de cómo aquellos que no utilizan un teléfono móvil están marginados socialmente.
La IA generativa es otra área de interés para Menéndez, quien la describe como un sueño hecho realidad. Aunque las aplicaciones de la IA generativa actualmente no van más allá de la generación de texto, audio o vídeo, Menéndez señala que hace apenas un año, estas capacidades parecían ciencia ficción.
Menéndez también habló sobre la carrera empresarial por el dominio de la IA, y cómo la competencia por esta tecnología está dominada por las mismas empresas que han sido acusadas de actuar como monopolios, lo cual ve como un problema muy grande. Argumenta que la tecnología de la IA es muy poderosa y que sería importante que no estuviera en manos de unas pocas empresas, ya que esto podría dar lugar a concentraciones de poder peligrosas.
La cuestión de la transparencia en la IA también se abordó durante la entrevista, con Menéndez señalando que a menudo no sabemos si los sistemas que se nos venden son realmente buenos, ya que las grandes empresas ocultan los detalles técnicos sobre cómo funcionan o con qué datos se entrenan.
En cuanto a la cuestión de la confianza en los sistemas de IA, Menéndez admite que, aunque las personas también cometen errores, es importante utilizar estas herramientas con precaución. Reconoce que la IA y los centros de datos podrían consumir tanta energía como países enteros como Japón en 2026, pero al mismo tiempo, argumenta que una de las ventajas de la IA y la computación cuántica es que pueden resolver problemas más rápido que los humanos, lo que podría ser particularmente útil en el campo de las energías renovables.
En su trabajo en Futura VIVE, Menéndez se centra en lo que llama «conciencia artificial», que se refiere a la idea de que cuando alguien interactúa con un robot social, tiene la percepción de que es inteligente. El robot no es consciente, pero es importante que dé esa impresión para generar empatía, por lo que estos robots suelen ser antropomórficos, es decir, tienen aspecto humano.
En cuanto a los usos prácticos de los robots sociales, Menéndez menciona que se utilizan en residencias de personas mayores para ayudar en las terapias cognitivas, especialmente para personas con Alzheimer. El robot puede interactuar con los residentes, poner música, mostrar fotos de su juventud o recordarles que tomen sus medicamentos. Menéndez también menciona un proyecto piloto de un robot patrulla que puede detectar a las personas, su temperatura o si han caído.
Finalmente, Menéndez aborda la cuestión de la sustitución de la atención al cliente por robots. Aunque admite que los contestadores automáticos pueden generar frustración, argumenta que los robots no están destinados a reemplazar a las personas, sino a complementarlas. En su opinión, hay un lugar para la tecnología y un lugar para el ser humano.
