Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos se celebran cada dos años, entre dos elecciones presidenciales. El calendario electoral, establecido a finales del siglo XVIII y vinculado originalmente al ciclo de las cosechas, fija los comicios presidenciales en el primer martes posterior al primer lunes de noviembre cada cuatro años. En los procesos intermedios se renueva por completo la Cámara de Representantes, un tercio del Senado, cargos vacantes y, en distintos territorios, se someten a votación consultas populares.

La renovación parcial del Senado

El Senado, la cámara alta del Congreso, está integrado por 100 senadores: cada uno de los 50 Estados dispone de dos representantes, sin que influya su población. Sus mandatos duran seis años y, por ello, cada dos años se elige aproximadamente un tercio de sus miembros. En estos comicios se renuevan 35 de los 100 escaños.

Antes de las elecciones, los republicanos cuentan con 53 senadores y los demócratas con 47. De los puestos en disputa, 13 estaban ocupados por demócratas y 22 por republicanos. En caso de empate, el vicepresidente de Estados Unidos tiene voto de calidad.

Los senadores son elegidos por voto popular desde 1913; previamente eran designados por las legislaturas estatales. Entre las funciones de esta cámara figuran la aprobación de tratados y la confirmación de los jueces de la Corte Suprema.

Las opciones demócratas en la cámara alta

Los análisis recogidos por Nate Silver, experto en encuestas estadounidense, parten de que los demócratas deben retener los escaños más competitivos que ya ocupan, en Georgia, Minnesota, New Hampshire y Michigan, y además arrebatar al menos cuatro Estados a los republicanos.

Maine y Carolina del Norte siempre se han considerado opciones posibles. Sin embargo, en otros territorios como Alaska, Texas, Iowa u Ohio, los demócratas perdieron por más de diez puntos en las elecciones anteriores. Silver considera que esa distancia es excesiva para el patrón del bipartidismo estadounidense contemporáneo y duda de que pueda revertirse.

Como ocurrió en las presidenciales de 2024, el margen de error de los sondeos es superior a la diferencia de voto que anticipan. En consecuencia, el resultado puede quedar dentro de ese margen, sea cual sea el desenlace.

La Cámara de Representantes, en juego por completo

A diferencia del Senado, la representación en la Cámara de Representantes se distribuye en función de la población. Cada distrito censal elige a un representante y todos los Estados cuentan, como mínimo, con uno.

La distribución vigente, basada en el censo de 2020, abarca desde Estados con un único congresista hasta California, el territorio más poblado, con 52 representantes. La cámara está compuesta por 435 miembros desde 1913.

Antes de esta elección, los republicanos tienen 217 escaños, los demócratas 214, hay un independiente y tres vacantes. Dado que toda la cámara se renueva, un cambio de mayoría resulta más factible.

Encuestas y voto anticipado

Estas elecciones suelen interpretarse como un plebiscito sobre el presidente en ejercicio, que tradicionalmente pierde respaldo debido al desgaste de la legislatura. Con una distribución de fuerzas tan ajustada, una caída del apoyo republicano dejaría la cámara en manos de los demócratas.

Silver señala que, entre los demócratas, se tiende a pensar que un eventual error de las encuestas les perjudicaría, después de que estas subestimaran a Trump en las presidenciales que ganó. No obstante, en los siguientes midterms, los sondeos anticiparon con precisión la erosión republicana.

Otro de los elementos relevantes es el voto por correo emitido con antelación. Según explicó Josephine Walker en Axios, el número de votantes ha crecido de manera importante respecto a procesos anteriores: 20 millones de estadounidenses ya habían votado antes del miércoles pasado. En las elecciones previas se depositaron 46 millones de papeletas antes de la jornada electoral.

Para analistas como Walker, este comportamiento refleja una mayor participación, aunque no implica necesariamente una ventaja para una de las dos tendencias. Sí se mantiene la pauta de que la proporción de voto anticipado entre los demócratas duplica a la de los republicanos: dentro del total de papeletas recibidas por cada partido, el peso del voto previo es el doble entre los demócratas.

Los agregadores de encuestas Decision Desk HQ, ElectIt y FiftyPlusOne estiman entre un 80% y un 90% las probabilidades de que los demócratas alcancen los 218 escaños necesarios para controlar la Cámara de Representantes. En el mercado de apuestas, esa posibilidad se sitúa en el 85%.

Elecciones a gobernador

El gobernador encabeza el poder ejecutivo de cada Estado: aplica las leyes estatales, administra las agencias gubernamentales y elabora y ejecuta los presupuestos.

No todos los Estados celebran sus elecciones simultáneamente, aunque el cargo dura cuatro años en casi todos ellos. La mayoría establece un límite de dos mandatos, pero hay Estados en los que el mandato es de dos años y otros que permiten presentarse de forma indefinida a la reelección, como Texas, Nueva York y Washington. Virginia presenta una singularidad: permite volver a concurrir al cargo, pero únicamente si transcurre un mandato entre una candidatura y la siguiente.

El martes se celebran elecciones en todos los Estados salvo los señalados en el mapa de referencia.

Más de 150 referendos en 40 Estados

Los votantes de diferentes circunscripciones también pueden pronunciarse directamente sobre la implantación de leyes estatales. En total, se someten a consulta más de 150 medidas en 40 Estados.

Aborto, vivienda y fiscalidad

Las propuestas más controvertidas están relacionadas con la regulación del aborto. Mientras algunos territorios plantean restringir el derecho a la interrupción del embarazo, otros buscan facilitarlo. Nevada y Virginia votan para blindar ese derecho; Misuri, en cambio, decide sobre la derogación de la protección constitucional. En Idaho, la consulta abre la posibilidad de incorporar algunos supuestos a una regulación actualmente restrictiva.

La vivienda y el coste de la vida constituyen otro ámbito de debate. En Estados como California y Massachusetts se plantean medidas para relajar las normas medioambientales y facilitar el inicio de la construcción de viviendas.

También destaca la iniciativa californiana contra los milmillonarios, que propone un gravamen extraordinario del 5% sobre el patrimonio de personas y fideicomisos con activos superiores a 1.000 millones de dólares. La recaudación se destinaría a salud pública y educación.

El impacto de un Congreso dividido

El escenario considerado más probable es que los demócratas obtengan la mayoría en la Cámara de Representantes. Que logren también el control del Senado se considera posible, pero menos probable.

Si se produjera un Congreso dividido, con Senado republicano y Cámara demócrata, Trump no podría mantener una agenda legislativa unilateral. En ese contexto, serían inviables los recortes impositivos, las desregulaciones profundas o las reformas migratorias.

La Constitución establece que los proyectos relacionados con impuestos y gasto público deben partir de la Cámara de Representantes. Los demócratas podrían emplear el presupuesto federal y el techo de deuda como instrumentos de negociación, lo que incrementaría el riesgo de cierres de gobierno o shutdowns y, en circunstancias normales, obligaría a acuerdos bipartidistas mínimos.

Cuándo se conocerán los resultados

Los primeros escrutinios comenzarán a difundirse a partir de la medianoche. Sin embargo, los colegios electorales cierran de forma progresiva de este a oeste: California lo hace a las 5.00 horas españolas. Solo si la diferencia es suficientemente amplia, las encuestas a pie de urna podrían indicar un vencedor a primera hora del miércoles.

Si el margen resulta estrecho, la confirmación oficial puede demorarse días o semanas, especialmente cuando deban incorporarse votos por correo válidos con matasellos del día electoral que lleguen después. En Alaska y Maine, cuando los resultados son ajustados, el recuento descarta candidaturas con menos votos, un sistema que exige cálculos complejos. En Pensilvania y Arizona, si la diferencia entre candidatos es inferior al 0,5%, la ley obliga a recontar los votos uno a uno. Ambos Estados son determinantes para el resultado final.