El dolor de revivir tu drama en Netflix

La popularidad de los documentales de ‘true crime’ se ha disparado en los últimos años, con plataformas de streaming como Netflix llenando sus catálogos con programas que narran casos de crímenes horribles y mediáticos. Sin embargo, detrás de cada historia hay una familia real que aún está lidiando con el dolor, la pérdida y la injusticia. Entre ellas se encuentran Patricia Ramírez, madre del niño asesinado Gabriel ‘El pescaíto’, Antonio, padre de Marta del Castillo, y Juan Carlos, padre de Diana Quer.

Patricia Ramírez ha estado en lucha durante años para evitar que la imagen de su hijo sea utilizada con fines comerciales. Recientemente, se ha opuesto a un documental de ‘true crime’ que está siendo producido con la ayuda de Ana Julia Quezada, la asesina de su hijo. Patricia argumenta que su vida no es una ficción y que su duelo es más doloroso de lo que uno puede imaginar.

El género de ‘true crime’ se ha popularizado a través de la producción masiva de las plataformas de streaming. Los crímenes reales atraen a los espectadores, pero el verdadero problema surge cuando la historia de una familia que está sufriendo se convierte en entretenimiento para otros. En casos como el ‘Caso Asunta’, los espectadores son dejados para determinar por qué se cometió el asesinato e incluso quiénes fueron los criminales.

A veces, los padres de las víctimas son quienes motivan estas producciones. Las familias de las niñas del ‘Caso Alcasser’ y Marta del Castillo han luchado para que el caso de sus hijas no sea olvidado. El documental de Netflix sobre las tres jóvenes asesinadas en 1992 es una forma que tiene la familia para seguir reclamando justicia.

Valeria Moriconi, psicóloga experta en duelo, explica que enfrentarse al asesinato de un hijo a manos de una persona de un entorno cercano es un shock y el duelo se complica cuando surgen imágenes intrusivas o una repercusión mediática potente. Parte del proceso de duelo implica volver a narrar la historia de la pérdida para poder integrarla de una forma sana en su vida. Sin embargo, las series de ‘true crime’ no cuentan la historia tal y como la vivieron los padres, sino desde un punto de vista distinto.

Antonio, el padre de Marta del Castillo, tiene una opinión diferente a la de Patricia. Para él, los documentales pueden ayudar a poner de manifiesto los errores judiciales y policiales. Participó en ‘Dónde está Marta’, una serie documental de Netflix que abrió la vía de investigación de los móviles de los implicados en el asesinato de su hija.

El derecho al honor, la intimidad y la imagen de las víctimas a menudo choca con el derecho a la información. Existe la voluntad de las víctimas de que no se utilice su caso con fines comerciales o informativos, pero también existe el derecho de los medios de comunicación y las productoras de recuperar sucesos que han tenido una relevancia pública.

El tratamiento mediático de casos como el de ‘El pescaíto’ puede ser delicado. No es lo mismo emitir un documental a tiempo real, como ‘El caso Sancho’, que sacar a la luz un caso que ya estaba olvidado en la opinión pública.

Finalmente, la ley prohíbe que los condenados por delitos beneficien económicamente de la publicidad de su crimen. Sin embargo, esto no impide que se realicen entrevistas a los asesinos. Cruz Morcillo, periodista, defiende que se puede entrevistar a un asesino siempre y cuando no sea para su beneficio, sino para ponerlo en evidencia.

En resumen, mientras que los documentales de ‘true crime’ pueden ser entretenidos para los espectadores, también pueden causar angustia y dolor a las familias de las víctimas. Es esencial encontrar un equilibrio entre el derecho a la información y el respeto a la intimidad y el duelo de las familias afectadas.