El sector turístico ha expresado su entusiasmo por la reciente decisión de la Generalitat de autorizar la apertura de las piscinas de hoteles y cámpings durante el verano. La decisión, aprobada en la reunión del Consell Executiu de esta semana, requiere que estas instalaciones se conviertan en refugios climáticos accesibles a toda la ciudadanía. Esto implica que los hoteles deberán permitir la entrada a personas no alojadas en sus instalaciones para que puedan bañarse, aunque se les pueda cobrar una tarifa de entrada.
Los hoteleros han acogido con satisfacción la noticia, afirmando que se sienten valorados como posible solución y alternativa a las altas temperaturas estivales. Según un comunicado del Gremi d’Hotels de Barcelona, el sector había estado abogando por esta medida desde que la Generalitat anunció el cierre de piscinas en febrero. La medida es vista como beneficiosa tanto para la ciudadanía como para los hoteles.
Sin embargo, la medida no se aplica a las piscinas de apartamentos turísticos privados. Plataformas de alquiler de alojamiento como Airbnb y Holidiu ya han comenzado a advertir a los propietarios que deben eliminar las referencias a las piscinas en sus anuncios o informar claramente a los huéspedes de que pueden encontrar las piscinas cerradas o con interrupciones en el suministro.
Además de las nuevas regulaciones sobre las piscinas, otra decisión que ha causado cierta inquietud entre los establecimientos es la que limita el consumo de agua de los turistas que se alojen en municipios afectados por la sequía. La intención es que los visitantes utilicen la misma cantidad de agua que los residentes habituales de estas áreas. Por ejemplo, en las localidades que se encuentran en situación de excepcionalidad, el límite es de 115 litros por persona; de 100 litros en las zonas declaradas de emergencia 1; de 90 litros, en las de emergencia 2, y de 80 en las de emergencia 3. Actualmente, hay 202 municipios catalanes, incluyendo las ciudades de Barcelona y Girona, que están en fase de emergencia 1, y otras 37 localidades en el Alt Empordà, que han pasado a la emergencia 2.
Un estudio realizado por el Gremi d’Hotels de Barcelona en 2022 encontró que el consumo promedio en los hoteles asociados era de 163,5 litros de agua por cliente y día. Esto sugiere que los hoteles tendrán que esforzarse en reducir este consumo. Sin embargo, el sector asegura que ya se han tomado medidas de ahorro de agua, como la implementación de soluciones técnicas para el reciclaje de aguas grises, la instalación de grifos automáticos que se activan mediante infrarrojos en cocinas, baños y habitaciones, y la implementación de sistemas de monitorización diaria del consumo de energía y agua para garantizar un uso responsable.
Además, en los jardines de los hoteles, se está reutilizando el agua para riego. Se han sustituido las torres de refrigeración por otras con circuito secundario cerrado, y se han revisado las conducciones para evitar pérdidas de agua. La mayoría de los establecimientos ya cuentan con piscinas con sistema de recirculación del agua, lo que contribuye a la conservación del agua en estas instalaciones.
