Los jugadores del PSG celebran el primer tanto ante el Marsella.

El domingo pasado, el París Saint-Germain (PSG), dirigido por Luis Enrique, demostró su fortaleza al superar a un rival de siempre, el Olympique de Marsella, con un resultado de 0-2, a pesar de jugar con un hombre menos durante más de 50 minutos. Este resultado no solo marca la superioridad del PSG en la Ligue 1, sino que también envía un mensaje claro a sus competidores en la Champions League, especialmente al Barça, contra quien se enfrentará en la próxima fase.

El PSG es un equipo que va más allá de contar con uno de los mejores futbolistas del mundo, el francés Kylian Mbappé. También es un conjunto que sabe defenderse en su área y contraatacar con eficacia cuando está bajo presión, lo que lo convierte en un rival temible en cualquier competición.

El encuentro contra el Marsella fue el clásico del fútbol francés, y Luis Enrique preparó a su equipo en consecuencia. Sacó un once prácticamente de gala, similar al que puede utilizar contra el Barça en la próxima fase de la Champions. Mbappé, que había sido suplente en partidos ligueros anteriores, no solo comenzó de inicio, sino también como capitán, debido a la ausencia del brasileño Marquinhos.

A pesar de la presencia destacada de Mbappé, este no tuvo un partido especialmente brillante y fue sustituido en el minuto 65. Sin embargo, el PSG demostró que puede superar las adversidades, incluso cuando su estrella no brilla con tanta intensidad como de costumbre.

En el enfrentamiento, el Marsella sufrió bajas importantes, entre ellas la del lateral derecho Klauss, quien se lesionó durante el parón de selecciones. Aunque el Marsella tuvo algunas de las mejores ocasiones en el inicio del partido, el PSG logró mantener el control.

El partido estuvo marcado por una decisión polémica del árbitro Benoît Bastien, quien expulsó al central del PSG, Beraldo, por un empujón a Aubameyang. Aunque el defensa del PSG era el último hombre, Aubameyang estaba a medio campo, lejos de la portería rival.

En respuesta a la expulsión, Luis Enrique hizo un cambio táctico sustituyendo al delantero Kolo Muani por el centrocampista Kang-in Lee, para equilibrar al equipo. De manera paradójica, el PSG jugó mejor con diez hombres en el campo, aprovechando los espacios dejados por el Marsella para marcar dos goles en rápidos contraataques, obra del portugués Vitinha y Gonçalo Ramos.

Los marselleses lograron empatar en el minuto 58, pero el gol fue anulado por un fuera de juego del brasileño Luis Henrique. Aunque no tocó el balón, el árbitro interpretó que su posición afectó la visión del portero del PSG, Donnarumma. Esta fue una de las decisiones controvertidas de un partido que estuvo marcado por las decisiones del árbitro.

Este partido demuestra una vez más que el PSG es un equipo que sabe superar las adversidades y salir adelante, incluso en condiciones adversas. Con su victoria sobre el Marsella, el PSG se consolida en la cima de la Ligue 1 y envía un mensaje claro a sus competidores en la Champions League: el equipo de Luis Enrique va a dar batalla.