El ex presidente del Gobierno español, Felipe González, ha sido galardonado con el máximo honor de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Sevilla, el Alumni de Honor, en reconocimiento a su destacada carrera y su vínculo con la universidad. «La universidad me marcó hasta el punto de que soy lo que soy después de 60 años», dijo González en su discurso de aceptación, reflejando la importancia que ha tenido su educación en su vida y carrera.
González recordó vívidamente su tiempo como estudiante, cuando él y sus compañeros solían asistir a reuniones de sindicatos clandestinas en los sótanos del Palacio Arzobispal. Originalmente había planeado estudiar Filosofía, pero finalmente eligió Derecho. «El derecho tuvo un sentido instrumental y me orienté al derecho del trabajo para defender y ser defendido», explicó, insistiendo en que nunca se arrepintió de su cambio de carrera.
De la Universidad a la Política
En 1971, González fue arrestado y se vio obligado a abandonar la vida universitaria para dedicarse a la militancia política. Utilizó su discurso para reflexionar sobre la situación política actual en España, criticando a los líderes políticos que, según él, están alimentando la división en la sociedad. «La llamada polarización viene de arriba hacia abajo, no de abajo hacia arriba. Eso es un problema de los representantes, no de los representados. Tenemos una crisis de representación», afirmó.
González también cuestionó la falta de innovación en la socialdemocracia, argumentando que «uno de los fracasos de la socialdemocracia es que la caja de herramientas ha cambiado y ellos siguen pensando en la misma caja de herramientas de hace 40 años».
A lo largo de su carrera política, González se ha centrado en la búsqueda del consenso y una mejor convivencia entre los españoles. «¿Contribuí a mejorar la situación que me encontré cuando llegué al Gobierno? La evaluación que debe hacerse un gobernante es comparar la situación que se encontró y la que deja al marcharse», reflexionó.
Miguel Rodríguez-Piñero, ex presidente del Tribunal Constitucional, fue el encargado de presentar a González, destacándolo como un «hombre de consenso» y un líder con una amplia cultura. Rodríguez-Piñero elogió a González como un brillante comunicador y resaltó la valiosa relación entre él y la Universidad de Sevilla. «La Universidad de Sevilla le debe mucho a Felipe González y González le debe mucho a la Universidad. Si hubiera estudiado en la de Oviedo, no habría llegado a presidente del Gobierno», afirmó.
El evento también fue notable por la ausencia de muchos miembros del Partido Socialista, destacando la creciente distancia entre la dirección actual del PSOE y González, que fue líder del partido durante décadas. El único que asistió para apoyar a González fue el ex presidente de la Junta, Manuel Chaves.
Cuando se le preguntó sobre la renovación del Consejo General y la ley de amnistía, González sugirió que si los legisladores desean cambios, deberían proceder a hacerlos. En cuanto a la situación en Cataluña y la reciente elección del presidente del Parlamento, González no mostró sorpresa y sugirió que el futuro era incierto.
Antes de González, el Alumni de Honor de la Universidad de Sevilla ha sido otorgado a personalidades destacadas como la profesora y consejera de varias empresas tecnológicas Pilar Manchón, el cirujano Salvador Morales-Conde y la presidenta de la Fundación Persán, Concha Yoldi.
