Santiago y Vicenta, el matrimonio de nonagenarios que son lectores empedernidos

Santiago y Vicenta son dos ávidos lectores, residentes de un tranquilo y pequeño pueblo toledano llamado Navahermosa, con una población aproximada de 4.000 habitantes. Esta pareja es un claro ejemplo de que nunca es tarde para aprender y mantener la mente activa. A sus 96 y 93 años respectivamente, su pasión por la lectura ha sido una constante en sus vidas.

Santiago fue capataz de obras públicas, una ocupación que no le impidió cultivar el amor por los libros, la lectura y el aprendizaje. Vicenta, por otro lado, es descrita por su hija como una «ama de casa ejemplar». Ella descubrió su afición por la lectura más tarde en la vida.

La cocina de su hogar se ha convertido en una especie de sala de lectura personal, donde siempre se puede encontrar una copia del periódico ABC sobre la mesa. Santiago, quien ha leído vorazmente durante gran parte de su vida, ha disminuido ligeramente su ritmo de lectura debido a su avanzada edad. Sin embargo, eso no ha impedido que devore todo lo que cae en sus manos, desde periódicos y novelas hasta los prospectos de los medicamentos.

Entre sus autores favoritos se encuentran Arturo Pérez-Reverte y su columna ‘Patente de Corso’ en la revista dominical XLSemanal. Según su hija Ana, Santiago ha leído todas sus columnas. Además, es un ávido lector de las novelas policíacas de Lorenzo Silva protagonizadas por Bevilacqua y Chamorro.

Por otro lado, Vicenta, que descubrió su amor por la lectura más tarde en la vida, disfruta de las biografías y los libros de palabras cruzadas. Para ella, la lectura es una forma de ejercicio mental, especialmente las sopas de letras y los libros de crucigramas. Recientemente, ha estado leyendo ‘El último día del mundo’, de Eduardo Zúñiga, pero una obra que le impactó profundamente fue la emotiva historia de Cándida Villar, relatada por Guillermo Fesser en ‘Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien’.

Paco Torres, yerno de la pareja y un ávido lector, solía traerles periódicos gratuitos de Madrid. No importaba la fecha de la publicación, para Santiago, lo importante era leer.

En los días de buen tiempo, la pareja traslada su sala de lectura al patio, siempre después de la siesta y cuando el sol ha bajado. A Santiago le gusta leer una variedad de géneros, desde novelas de intriga como ‘El alquimista impaciente’ de Lorenzo Silva, hasta las aventuras del capitán Alatriste o la biografía del general Prim.

Vicenta, por su parte, ha terminado recientemente la biografía de la reina Letizia y ahora está leyendo una sobre su suegra, Sofía, escrita por Pilar Urbano. A veces, alterna su lectura con la resolución de sopas de letras o crucigramas.

El día termina con una cena ligera y Santiago recordando a todos su lema: «A las 10 en la cama estés y, si se puede ser antes, mejor que después». Seguramente, este 23 de abril, el Día Internacional del Libro, lo celebrarán de la mejor forma que saben: leyendo.