Por qué el horario de verano es el más perjudicial para la salud: "Deja huellas en el desarrollo del niño"

El horario de verano, tan esperado por muchos para disfrutar de días más largos y noches más cortas, en realidad no es el favorito de la población. Según Carla Estivill, especialista en sueño y ritmos biológicos, la mayoría de las personas aprecian la temporada de verano, pero no el horario de verano. En un giro sorprendente, Estivill señala que si se mantuviera el horario de verano durante todo el año, en invierno, el sol no saldría hasta las 9.30 de la mañana.

Este año, España se prepara para el cambio al horario de verano en la madrugada del sábado 30 de marzo al domingo 31 de marzo. A las 2 de la madrugada, los relojes se adelantarán una hora para convertirse en las 3. Sin embargo, Estivill y otros expertos han advertido que el horario de verano puede ser perjudicial para la salud. Sugieren que las próximas elecciones europeas en junio representan una oportunidad ideal para que los partidos políticos consideren la eliminación del cambio de horario, y esperan que este sea una realidad para 2026.

El argumento principal radica en la idea de que nuestros hábitos diarios deben alinearse lo más posible con la luz natural, que regula nuestros ritmos biológicos. Con la llegada del verano, la oscuridad llega más tarde, lo que nos insta a acostarnos más tarde. Sin embargo, la mayoría de nosotros todavía tiene que levantarse a la misma hora cada mañana. Estivill sostiene que esta es una forma de privación de sueño, que puede tener serias repercusiones en nuestra salud.

Dormir menos puede resultar en somnolencia, irritabilidad, pérdida de concentración y efectos metabólicos a largo plazo como la obesidad y la diabetes. Por otro lado, Gonzalo Pin, coordinador del grupo de sueño de la Asociación Española de Pediatría, califica el cambio horario como un «sinsentido». Para él, un cambio brusco de horario puede afectar el desarrollo de un niño, cuyo cerebro está en una etapa crucial de desarrollo y es dirigido por un «reloj biológico».

Pin sostiene que los humanos siempre han estado en sintonía con su «reloj interno de luz-oscuridad» y que nuestras células están diseñadas para actuar en sincronía con este medio ambiente. Romper este equilibrio puede resultar en una especie de «jet lag» continuo en los niños. Con el cambio de horario, los niños pueden experimentar pérdida de apetito, irritabilidad y dificultades de aprendizaje.

El horario de verano a menudo resulta en una «pobreza de tiempo» y dificultades con el ocio. Pin argumenta que España ha estado fuera de su huso horario desde la Segunda Guerra Mundial. Desde 1940, España ha estado en el horario central europeo (GMT+1), el mismo que Alemania o Francia, en lugar del horario occidental que le corresponde, como Portugal o el Reino Unido.

Estivill también expresa su desacuerdo con el cambio horario y cree que las próximas elecciones europeas son una excelente oportunidad para eliminarlo. No solo no resulta en un ahorro energético, sino que también puede causar perturbaciones en la salud de los ciudadanos. De hecho, se ha observado un aumento en las visitas a las urgencias y en los eventos cardiovasculares en la semana posterior al cambio de horario.

El grupo Barcelona Time Use Initiative for a Healthy Society también apoya la eliminación del cambio de horario. Señalan que el tiempo se está convirtiendo en un recurso cada vez más escaso y desigual. Según ellos, el 20% de los ciudadanos europeos y el 34% de las mujeres con hijos experimentan «pobreza de tiempo». Las consecuencias de esta pobreza y desigualdad temporal pueden ser graves, afectando tanto el bienestar individual como la cohesión social. Por lo tanto, creen que se debería proteger y promover el derecho de los ciudadanos europeos al tiempo.