En una necesaria y estratégica medida, los gobiernos autonómicos del PP y las patronales de empresas de Aragón, La Rioja, la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Cantabria han declarado la urgencia de incrementar la carga de mercancías en tren de manera «prioritaria y preferente». Esta decisión fue adoptada en un foro de impulso al corredor Cantábrico-Mediterráneo, celebrado recientemente en Logroño.
Durante este evento de marcado carácter político, se firmó una declaración en la que se exige al Ministerio de Transporte que establezca fechas «reales y concretas» para la ejecución de una infraestructura crucial para el sustento y las aspiraciones de 17 millones de personas, miles de empresas y autónomos. Esta declaración subraya la necesidad de un compromiso tangible y una línea de tiempo específica para este proyecto de gran envergadura.
Entre los asistentes al foro estaban Jorge Azcón, presidente autonómico de Aragón, y Gonzalo Capellán, presidente de La Rioja. También estuvieron presentes los consejeros de movilidad y fomento de la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Cantabria. Estos líderes suscribieron una declaración en la que se pedía elevar la conexión ferroviaria entre Valencia y Bilbao, a través de las comunidades del interior.
Según el documento, se solicita al Ministerio de Transporte, dirigido por Óscar Puente, la elaboración de un plan nacional de Transporte que derive en un plan de infraestructuras ferroviarias para el periodo 2025-2040. En este plan, el corredor Cantábrico-Mediterráneo debe ser considerado como un «eje prioritario».
Además, se acordó realizar un estudio de las potencialidades de este eje y contemplar las inversiones necesarias a medio plazo para convertir en autopistas ferroviarias todas las líneas convencionales. Esto implica alcanzar velocidades de 200 kilómetros por hora, cargas de 22,5 toneladas por eje, apartaderos de 750 metros, entre otros.
Actualmente, el gran proyecto para subir mercancías al tren a través del interior del noreste peninsular avanza a paso lento. Este proyecto supondría conectar el 25% del Producto Interior Bruto nacional a través de las comunidades autónomas que atraviesa.
En su intervención, el presidente de La Rioja, Gonzalo Capellán, defendió la conexión argumentando que «los déficits de comunicación lastran el potencial y el desarrollo de todos los territorios que estamos aquí». Según Capellán, no solo eso, sino que también lastran todo el potencial de la economía española.
Por su parte, Jorge Azcón, presidente del Gobierno de Aragón, también respaldó esta «reivindicación justa y sensata», aunque hizo hincapié en la necesidad de involucrar al ministerio. «Tenemos un tremendo elefante en la habitación: el verdadero debate en el ministerio hoy va sobre el traspaso de los Rodalies a Cataluña y no sobre el corredor Cantábrico-Mediterráneo», criticó Azcón.
Además, Azcón comentó que es inconcebible que la tercera y la cuarta ciudad de España no estén conectadas por una vía de altas capacidades. También hizo hincapié en la necesidad de un nuevo paso a Europa a través de la Travesía Central Pirenaica (TCP) por el paso de Canfranc.
Finalmente, los representantes de las patronales empresariales criticaron la ausencia de representantes del Ministerio de Transporte y del gestor de infraestructuras ferroviarias Adif. Según los empresarios, estos fueron invitados al foro, pero declinaron la invitación o la aceptaron y luego la anularon. Azcón y Capellán fueron los únicos primeros espadas en asistir al acto de impulso del corredor.
