Con la publicación de su reciente libro ‘Crónica de una sociedad intoxicada’, Joan-Ramon Laporte, médico y catedrático de Farmacología por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha abierto un debate sobre el control de la sanidad. En particular, Laporte argumenta que la salud se ha dejado en manos de las empresas farmacéuticas, resultando en una prescripción excesiva de tratamientos para síntomas que no son enfermedades, como el caso del colesterol.
Laporte sostiene con convicción que la supervisión del colesterol no solo no requiere medicación en muchos casos, sino que este lípido puede ser en realidad beneficioso para la salud. Esto es especialmente cierto en el caso de las personas mayores. El catedrático ha cuestionado la diferenciación tan arraigada entre el colesterol bueno y malo, poniendo en duda la visión tradicional sobre el colesterol.
Apoyándose en la evidencia empírica de 16 informes científicos que abarcan a más de tres millones de personas, Laporte ha ofrecido su perspectiva sobre el riesgo de padecer ciertas enfermedades: «Si uno tiene el colesterol más alto a partir de los 60 o 65 años, vive más años, tiene menos alzhéimer, menos cáncer y ¡Oh, sorpresa!, también tiene menos infartos de miocardio y menos ictus».
El farmacólogo, de 72 años, también ha desvelado las claves de esta sustancia: «El colesterol es útil para proteger las vainas de mielina de nuestras neuronas; a partir del colesterol sintetizamos las hormonas sexuales, sintetizamos los corticoides, sintetizamos las sales biliares que nos sirven para absorber las grasas de la dieta», ha detallado Laporte.
El experto ha cuestionado la versión del colesterol bueno y el colesterol malo y ha criticado a los responsables de esta creencia: «Hasta ahora, ayudados por las sociedades de cardiología y promovidos por las compañías farmacéuticas». Laporte también opina que, hoy por hoy, la Organización Mundial del Comercio tiene mayor poder incluso que la Organización Mundial de la Salud. Además, sostiene que las patentes farmacéuticas atentan contra los derechos humanos.
Esta no es la primera vez que Laporte se posiciona en contra de lo establecido por las instituciones y organizaciones sanitarias. Ya en 2022, el experto en farmacovigilancia calificó de «experimento global» el proceso de vacunación contra el coronavirus y aseguró que no estaba demostrado que las dosis salvasen vidas durante su intervención en el Congreso de los Diputados.
Las observaciones y argumentos de Laporte han generado un intenso debate y han enfocado la atención en la necesidad de una revisión crítica de las prácticas actuales en la atención sanitaria, la prescripción de medicamentos y el papel de las empresas farmacéuticas en la determinación de las políticas y estándares de salud. Este debate es esencial para garantizar que la atención sanitaria se centre en el bienestar de los pacientes y no en los beneficios de las empresas farmacéuticas.
El libro de Laporte, ‘Crónica de una sociedad intoxicada’, se ha convertido en una lectura esencial para cualquier persona interesada en la salud, la atención sanitaria y las políticas de salud. Su análisis crítico de las prácticas actuales y su defensa de un enfoque más centrado en el paciente son un llamado a la acción para todos los implicados en la atención sanitaria.

