El infierno de una octogenaria a la que encerraron bajo llave durante un año para robarle

El encierro forzado de una anciana en Vilalba: Un caso de abuso y estafa

El año que una octogenaria de Vilalba, Lugo, supuestamente pasó encerrada en su piso, ha llegado a los tribunales. Dos mujeres de mediana edad están acusadas de mantenerla oculta bajo llave, sin las mínimas atenciones, mientras sustraían de su cuenta bancaria más de 31.000 euros. Según el fiscal del caso, la principal acusada asumió la responsabilidad de cuidar a la mujer, una víctima de 85 años con deterioro cognitivo en una situación de vulnerabilidad después de la muerte de su marido.

El fiscal argumenta que la acusada descartó los servicios de asistencia domiciliaria que la víctima recibía, trasladándola a una vivienda alquilada en Vilalba. Según el relato de la Fiscalía, la mujer fue retenida contra su voluntad en dos propiedades diferentes, encerrada y en malas condiciones de alimentación e higiene entre marzo de 2022 y abril de 2023.

La desconexión con el mundo exterior

Fue en abril de 2023 cuando la anciana logró activar el botón del servicio de teleasistencia de la Cruz Roja, que había estado inactivo durante largos períodos de tiempo, para pedir ayuda. Durante el juicio, una veintena de personas, entre testigos y peritos, intentaron aclarar lo que sucedió en el año que duró el encierro de la mujer.

La mujer fue encontrada en pésimas condiciones, según declaró el profesional sanitario que la examinó después de su liberación. Su apariencia estaba descuidada, carecía de higiene personal y vestía ropas sucias. Aunque no presentaba lesiones físicas, su estado era grave y se consideró una situación de emergencia social.

Testimonio de los primeros en llegar

El relato del profesional de la salud coincide con el de los agentes de la Guardia Civil que supervisaron el operativo y que fueron de los primeros en ingresar a la vivienda. Según ellos, la octogenaria presentaba un aspecto muy desaliñado y tenía dificultad para caminar. Había muchos platos sucios, bolsas de basura y suciedad en el lugar donde ella se encontraba.

El técnico de la Cruz Roja que visitó la vivienda después de recibir la alerta de emergencia corroboró el encierro que la mujer sufría. Según él, cuando los efectivos llegaron a la vivienda, la puerta estaba cerrada con llave.

La víctima perfecta

Las trabajadoras sociales que cuidaban de la anciana antes de la intervención de las dos acusadas explicaron que la mujer no tenía familia ni amigos, lo que la convirtió en el blanco perfecto. El fiscal acusa a las acusadas, una mujer y su empleada doméstica, de alejar a la anciana de su entorno para robar su dinero. Les imputa un delito contra la integridad moral, detención ilegal y estafa agravada.

Las acusadas se defendieron negando los hechos y argumentando que estaban cuidando a la anciana por compasión. Aseguraron que nunca la dejaron desatendida y que si le quitaron las llaves del piso fue porque se escapaba y tenían miedo de que le sucediera algo.

La principal acusada insistió en que durante el tiempo que la anciana estuvo viviendo en Vilalba, nunca le faltó nada. Asegura que iba todos los días a visitarla y que siempre tenía comida. Sin embargo, ella misma admitió que le quitó las llaves después de que la anciana se escapara varias veces.

La segunda acusada, empleada doméstica de la supuesta autora y cómplice de esta, afirmó que su trabajo se limitaba a llevarle la compra a la anciana dos veces por semana. Aclaró que comenzó a ir al piso en sus horas de trabajo y que fue después de que la anciana se hubiera escapado varias veces. Según ella, la anciana sabía que se quedaba encerrada con llave y estaba de acuerdo con ello porque tenía miedo de salir a la calle.

Este caso pone de manifiesto la necesidad de proteger a nuestros ancianos y de garantizar que reciban la asistencia y el cuidado adecuados. Es imperativo que se tomen medidas para prevenir este tipo de abusos y garantizar que los responsables sean llevados ante la justicia.